Pitt ofrece una interpretación sincera, aunque en ocasiones parece forzada. La película, que resulta inusualmente débil, se centra exclusivamente en Harrer, dejando de lado cualquier reflexión más profunda.
Superando con brillantez el reto del material y con un despliegue de energía creativa electrizante, Spielberg se ha asegurado de que ni él, ni el Holocausto, se puedan volver a ver de la misma manera jamás.
Una aventura deportiva encantadora y vibrante, acompañada de una banda sonora de reggae y hermosamente interpretada por su atractivo reparto. Es habilidosa, graciosa y cálida.
Comienza con la fuerza y la confianza de una gran película, y termina simplemente siendo buena. No es lo que promete en un inicio, pero es emocionante e impresionante de todos modos.
Una película excepcionalmente ambiciosa, muy problemática y en unos pocos momentos, genuinamente trascendente. La evidente lucha de Scorsese con el material es tan palpable como la historia que se narra en pantalla.
Aunque la interpretación de Jovovich destaca en la película, su carácter resulta vulgar y decepcionante, mostrando habilidades de liderazgo muy cuestionables.
Es tan envolvente como oscuramente admonitoria, gracias a las variadas y efectivas capas de la dirección de Veloz y a la amarga intensidad que Stiller aporta a su papel central.
Aunque el film padece de un exceso de ingeniosas ocurrencias al estilo Wilde, la actuación cálida y encantadora de Fry revela la amabilidad que subyace al ingenio.
Piensa en ella como si fuera un vídeo musical extremadamente ambicioso, con ideas visuales que simplemente hacen eco de las atmósferas musicales. La música cuenta su propia historia, y es gloriosa.
El retrato brillante y mercurial de Ike Turner que hace Laurence Fishburne, antiguamente conocido como Larry, es lo que la eleva más allá del reino de las biografías del montón.