Una ingeniosa revancha contra los lobos financieros, con ecos de Scorsese y Adam McKay. Es una dramedia ágil y amena, respaldada por un elenco estelar que se desempeña a la perfección.
Phillips no abandona el tono irrisorio que siempre nos ofrece, pero lo hace de manera equilibrada, favoreciendo la acción, la cual se siente fresca y llena de un delirante despropósito.
La puesta en escena es elegante, pero el guion, en su intento por empoderar a las protagonistas, las descontextualiza y termina por desdibujarlas. Se trata de un drama de época bien construido, aunque lamentablemente olvidable.
Es oscura, visceral y aterradora; al mismo tiempo, es tierna, conmovedora y trágica. Una rara avis que se disfruta plenamente dentro del MCU. Marvel logra cautivar al fusionar el cine gore de Raimi con una actuación deslumbrante de Elizabeth Olsen.
Avanza de forma magistral a partir de la segunda mitad, destacando la gran actuación de su actriz principal, Amaia Aberasturi. La fotografía también es notable. La película presenta una revisión certera y feminista de la caza de brujas.
La química entre los protagonistas eleva una historia que, aunque algo convencional e inocente, se transforma en una entretenida comedia juvenil. Hay momentos de auténtico virtuosismo en la actuación.
Es la magia del cine de estos directores: la capacidad de hacernos temblar de placer en la escalofriante calma que precede a la tormenta. Lo fantástico no quita lo real. Moorhead y Benson se reafirman en el terror indie.
Una pena que se pierda entre subtramas poco desarrolladas. Al final, se presenta un intento de thriller que, a pesar de ser bienintencionado, carece de un dilema moral claro.
Funciona a partir de la sencillez bien entendida, desde su puesta en escena y esas localizaciones portuarias, hasta su trama, dirigida con mimo y desarrollada con agilidad. Es un buen cine.
Amy Poehler consigue invertir los roles y hacer del exitoso quarterback el despreciable reflejo de las actitudes machistas que aún perduran en la generación Z.
Con la delicadeza estética, el mimo por el detalle y la franqueza que caracterizan el cine de Bollaín, la película pierde ritmo a medida que avanza la trama, aunque al final te irás con el deseo de experimentar un chapuzón de libertad.
Lejos del habitual tono paródico, opta con acierto por una aproximación íntima, tragicómica y casi cínica a esta trama. Aunque su factura es convencional, los personajes son realmente estimulantes.
Un relato emotivo y tierno que brilla gracias a su tono ligero de comedia. Sin embargo, es posible que se desvanezca de tu memoria justo después de salir del cine.
Sally Potter entrega una obra dinámica y entretenida, caracterizada por su constante cambio de escenas y giros inesperados. Esta película se destaca como su trabajo más divertido y ágil hasta ahora. Se presenta como una sátira mordaz e irreverente que examina la sociedad británica tras el Brexit.
El miedo, la duda y la vulnerabilidad se entremezclan con la fuerza y la determinación femenina en la sólida interpretación de Devos. No hay proclama feminista más efectiva y poderosa que esa.
Gélin se inspira en la grandeza de 'La vida es bella'. En esta historia, al igual que en una fábula, existe el dolor. Sin embargo, también hay maravillas y felicidad.
Una suerte de road movie tan sencilla en su presentación como honesta y emocional. Partiendo de un brillante elenco y un guion sólido y sin necesidad de florituras.
Afortunadamente, tiene mucho más que ofrecer, hasta llegar a superar incluso a su predecesora. 'Deadpool 2' es la carta de amor (o de odio, según cómo se mire) definitiva de Reynolds al cine de superhéroes.
Los directores intentan transgredir la comedia negra, pero, pese a su originalidad y un reparto en estado de gracia, el ritmo se estanca entre subtramas y personajes que exceden por momentos lo caricaturesco.
Un disfrute para los amantes del género, gracias a la química entre Cervantes, el Hugh Grant de Netflix, y Abaitua, además de la maestría de Ruiz de Azúa tras la cámara. Los inevitables clichés no restan a su encanto.