Todo vale en esta sucesión de acontecimientos precipitada y confusa que no da tiempo a digerir. Ni siquiera su acertado reparto, encabezado por Ramírez y Cruz, solventa el caos.
Es el desenlace ambicioso, tanto en narrativa como en aspectos técnicos, que se esperaba. Mantiene las características que han elevado a sus predecesoras. Un cierre apoteósico.
González Molina eleva un ‘simple’ drama policial a un thriller dinámico, con una cuidada dirección, una atmósfera tan absorbente como asfixiante y un elenco en estado de gracia.
Es predecible desde su planteamiento hasta la composición de sus personajes, pero consigue entretener y mantener el interés del espectador. El talento del tándem Verdú-Garrido hace el resto.
El oxígeno que presiona a Moore y Holt es el verdadero villano de la película, pero al mismo tiempo, se convierte en su mejor aliado al transformar esta cinta de serie B en una obra de entretenimiento que merece atención.
Una ingeniosa revancha contra los lobos financieros, con ecos de Scorsese y Adam McKay. Es una dramedia ágil y amena, respaldada por un elenco estelar que se desempeña a la perfección.
Phillips no abandona el tono irrisorio que siempre nos ofrece, pero lo hace de manera equilibrada, favoreciendo la acción, la cual se siente fresca y llena de un delirante despropósito.
La puesta en escena es elegante, pero el guion, en su intento por empoderar a las protagonistas, las descontextualiza y termina por desdibujarlas. Se trata de un drama de época bien construido, aunque lamentablemente olvidable.
Es oscura, visceral y aterradora; al mismo tiempo, es tierna, conmovedora y trágica. Una rara avis que se disfruta plenamente dentro del MCU. Marvel logra cautivar al fusionar el cine gore de Raimi con una actuación deslumbrante de Elizabeth Olsen.
Avanza de forma magistral a partir de la segunda mitad, destacando la gran actuación de su actriz principal, Amaia Aberasturi. La fotografía también es notable. La película presenta una revisión certera y feminista de la caza de brujas.
La química entre los protagonistas eleva una historia que, aunque algo convencional e inocente, se transforma en una entretenida comedia juvenil. Hay momentos de auténtico virtuosismo en la actuación.
Es la magia del cine de estos directores: la capacidad de hacernos temblar de placer en la escalofriante calma que precede a la tormenta. Lo fantástico no quita lo real. Moorhead y Benson se reafirman en el terror indie.
Aspira a emular a Marvel o DC, apostando todo a la acción desmedida, lo que ocasiona que el componente humano se sienta forzado. Sin embargo, resulta entretenida.
El propio lenguaje cinematográfico se toma aquí su tiempo, para nuestro regocijo (...) Ahí reside la brillantez de Herce: en plasmar una realidad cotidiana que, sin embargo, nos es ajena (...) Puntuación: ★★★½ (sobre 5)
Es irreverente, sexual y salvaje, una tragicomedia irresistible. Intrépida, desafiante y sumamente entretenida, esta película es, simplemente, puro cine.
Una pena que se pierda entre subtramas poco desarrolladas. Al final, se presenta un intento de thriller que, a pesar de ser bienintencionado, carece de un dilema moral claro.
Funciona a partir de la sencillez bien entendida, desde su puesta en escena y esas localizaciones portuarias, hasta su trama, dirigida con mimo y desarrollada con agilidad. Es un buen cine.
Amy Poehler consigue invertir los roles y hacer del exitoso quarterback el despreciable reflejo de las actitudes machistas que aún perduran en la generación Z.
Con la delicadeza estética, el mimo por el detalle y la franqueza que caracterizan el cine de Bollaín, la película pierde ritmo a medida que avanza la trama, aunque al final te irás con el deseo de experimentar un chapuzón de libertad.
Lejos del habitual tono paródico, opta con acierto por una aproximación íntima, tragicómica y casi cínica a esta trama. Aunque su factura es convencional, los personajes son realmente estimulantes.