Ofrece algo más terrorífico que los hechos en sí mismos: la impotencia. De alguna manera, es única por no tratar a sus antagonistas de forma diferente que a sus héroes.
Un experimento interesante que entretiene tanto a niños como a adultos con su humor y magia, aunque su impacto se desvanece rápidamente de la memoria, apenas unas horas después de verlo.
La intención de los Pierce es contar una historia única en la que la identidad y el número de muertes no tiene límites. Esta no es una simple película de monstruos que ignore los detalles más complejos de su mitología.
Evidentemente, no es tan inteligente como 'Groundhog Day' o 'Edge of Tomorrow', pero Carnahan y compañía lo hacen lo mejor posible para incorporar elementos de ambas.
Roberts hace un buen trabajo. Aunque se encuentra atrapada en un ciclo repetitivo la mayor parte del tiempo, su evolución emocional nos ofrece un motivo para seguir viéndola.
Fuhrman ofrece una actuación excepcional. Su frustración y determinación resultan impactantes por sí mismas, y al combinar su interpretación con las decisiones estilísticas de Hadaway, se logra una experiencia aún más intensa.
Los últimos 30 o 40 minutos son realmente destacados. Logran evitar que la película se convierta en una comedia superficial y poco original, carente de intensidad.
El conjunto resulta algo agotador, considerando que son pocos los guiones que pueden sostener este nivel de locura. Afortunadamente, Sharp y Jackson hicieron todo lo posible para darle al proyecto un giro interesante.
Es un retrato audaz de las consecuencias de un viaje que todos hemos hecho. Shephard comprende la importancia de que las acciones conllevan responsabilidades.