Nyong'o es una actriz excepcional, y su actuación es lo que hace que la película merezca la pena. Sin embargo, el mayor inconveniente de 'Little Monsters' es que su papel se limita a ser un personaje secundario que debe cargar con un protagonista insatisfactorio.
Lo que al principio parece una parodia bastante obvia de la cultura de la autoayuda, se convierte en un asalto sin prisioneros de las expectativas y normas narrativas. Rara, salvaje y extrañamente bella.
La película presenta momentos graciosos, en su mayoría gracias a David Harbour, pero en general, se asemeja a un falso tráiler de 'Saturday Night Live' alargado excesivamente hasta alcanzar los 107 minutos.
Es mala, sí, pero ni siquiera es divertida-mala; es simplemente deprimente. No hay ni un solo momento emocionante, sorprendente o entretenido, de principio a fin. Lo más bonito que puedo decir es que es corta.
Este nuevo trabajo revela claramente que la razón por la que Rodríguez no alcanzó el éxito en el cine es que nunca se rodeó de un guionista más talentoso que él.
Una alegoría política que resulta ser muy pertinente. Sus reflexiones sobre las desigualdades sociales son evidentes, pero cumple bien su propósito, presentando una película que sin lugar a dudas logra ser impactante.
Burski aborda la película no solo desde su temática principal, sino que la convierte en el corazón de una compleja red de otros temas igualmente intrigantes.
El guion de Griffin carece de enfoque y genera dudas. Se trata de una película que demanda una considerable paciencia y contiene secciones que resultan bastante tediosas.
Tiene muchos elementos que la hacen recomendable, aunque no alcanza el nivel de su predecesora, 'Free Solo', porque muy pocas películas logran alcanzar ese tipo de excelencia.