'Fair Play' es extraña y frustrantemente conservadora y reaccionaria en su política sexual, y no está dispuesta a subvertirla ni a enfrentarse a ella de una forma que invite a la reflexión.
Algunos espectadores podrían considerar monótona la dinámica de la película. Sin embargo, aquellos que valoran la interpretación y la atmósfera probablemente no se verán afectados por esto.
Entretenida, pero carece de memorabilidad. En los créditos iniciales se menciona 'Dirigida por Adil y Bilal', lo que le da un aire de producción amateur, como si fuera un proyecto realizado por jóvenes aficionados. Sin embargo, tal vez esa descripción se ajuste a la realidad.
El trabajo de Brie merece ser celebrado y la ambición del proyecto es admirable. Pero una película como ésta tiene que sostenerse en algo más que buenas intenciones.
La película presenta sustos y momentos cómicos efectivos, además de contar con efectos visuales impresionantes. Aunque hay momentos culminantes impactantes, el director Selick enfrenta dificultades para sostener el ritmo de la narrativa.
Nyong'o es una actriz excepcional, y su actuación es lo que hace que la película merezca la pena. Sin embargo, el mayor inconveniente de 'Little Monsters' es que su papel se limita a ser un personaje secundario que debe cargar con un protagonista insatisfactorio.
Lo que al principio parece una parodia bastante obvia de la cultura de la autoayuda, se convierte en un asalto sin prisioneros de las expectativas y normas narrativas. Rara, salvaje y extrañamente bella.
La película presenta momentos graciosos, en su mayoría gracias a David Harbour, pero en general, se asemeja a un falso tráiler de 'Saturday Night Live' alargado excesivamente hasta alcanzar los 107 minutos.
La crítica se enfoca en lo esencial: en los artistas y educadores responsables de la serie, destacando el inmenso poder e influencia que emergieron de una química única entre ellos, creada por individuos particulares en un momento determinado.
Es mala, sí, pero ni siquiera es divertida-mala; es simplemente deprimente. No hay ni un solo momento emocionante, sorprendente o entretenido, de principio a fin. Lo más bonito que puedo decir es que es corta.
Parece una obra que nace de una reunión entre amigos una noche, puede que mientras se fumaban un porro, en una fiesta que tocaba a su fin. Y lo digo como un cumplido.