El animado tono de Pequeña Miss Sunshine en la primera media hora sufre un notable vuelco. A partir de ese momento, la película adquiere más energía y, gracias a la actuación del trío de niños, la comedia se torna más oscura y precisa en sus críticas.
Nancy Meyers aborda, con destreza y experiencia, temas y clichés, logrando un producto de calidad estándar, adornado con el mismo buen gusto característico de sus trabajos anteriores.
Un excesivo subrayado, tanto en diálogos como en situaciones, le otorga un toque peligrosamente artificial a una fábula que brilla en sus mejores momentos durante la 'sección argentina'.
Sin eludir los tópicos más graves de la profesión periodística y la guerra, el filme logra funcionar de manera aceptable. Sin embargo, la credibilidad se desploma en su tramo final.
Planea sobre el campo abierto de la ironía más sutil desde su mismísimo título. Aunque se le vaya la mano en el 'acelerado' tramo final, la sensación que desprende es de una lenta tristeza.
Nada del granguiñolesco estilo de otros recientes filmes mágicos. La película no oculta su esencia clásica: presenta una historia de amor bien definida y un notable impulso que proviene de los personajes secundarios.
Provocará que los fans piensen, entusiastas como Michi Panero al observar RoboCop: “Es la historia de mi vida”. El resto de mortales podría arriesgarse a quedarse atrapados en un sopor.
Entretiene de manera adictiva y cumple con las expectativas, aunque parece que Downey Jr. chasqueaba los dedos con mayor maestría en años anteriores. En esta ocasión, se queda solo en hacer sonar su super-sonajero.
Monstruoso ofrece una breve pero intensa experiencia de horror en 85 minutos, perfecta para disfrutar de un escalofrío que se siente como un momento de ficción. Es ideal para aquellos que buscan un buen susto y luego salir a la calle con una agradable sensación de irrealidad.