La aparente simpleza, acompañada de recursos mínimos pero efectivos, convierte a 'Anomalisa' en un clásico instantáneo. Es una obra que nos recuerda que somos más que meras máquinas.
Una inclasificable mezcla de película fantástica, comedia de amigotes y comedia romántica que oscila pero no desbarranca, segura en su artificialidad de muñeco de peluche Hasbro-frankensteniano.
Lejos de la frescura de sus dos primeros filmes, de raigambre independiente, Amenábar parece padecer y no aprovechar los presupuestos millonarios a su alcance.
La mesura y la sequedad, junto a la paradójica sobriedad entre el abundante alcohol destilado, son lo más destacado de la película de Hillcoat, evidente en su ostentosa banda sonora que se escucha únicamente en los momentos precisos, como un buen trago servido sin ostentación.
Gibson ofrece escenas bélicas impactantes y un protagonista verídico bien interpretado. El credo excesivo de Gibson admite lo burdo y lo majestuoso, y eso es más motivo de celebración que de bullying.
Todo 'Suburbicon' se construye sobre dualidades cercanas, pero esto no evita que Clooney, en su papel como director, se desvíe hacia lo fácil, recorriendo el camino de la burla, lo grotesco y la exageración, quizás como una forma de esquivar el temido didactismo.
Farrelly propone un placebo de dos horas para dirimir un mal endémico. Al fin y al cabo la superación de las diferencias es una empresa tan errática y constante como la de conservar una amistad.
Floja de guion y con un Singer errático que perdió sus poderes mutantes, 'Bohemian Rapsody' muerde el polvo bajo presión de esa cosa pequeña llamada corrección.
Un filme en estado de gracia que reúne un par de secuencias maravillosas y que más allá del guiño neorrealista del título es también un homenaje a la palabra al revés, al tan negado como evidente amor.
Sin ser uno de sus mejores filmes, en 'Sombras tenebrosas' Tim Burton saca a relucir su costado más cómico, manteniendo el respeto por sus fantásticas criaturas de género.
Comedia multifamiliar y celebratoriamente nostálgica, prueba la existencia de una Delpy realizadora (y un humor Delpy) tanto o más loable que la Delpy actriz (o la musical).
Es un valiente pariente de 'Gilda', una muy digna semblanza de Rodrigo y una confirmación de la capacidad autoral de Muñoz. Resulta inusual en tiempos de diseño y volatilidad una película así de blanca, plástica y elegante.
Aunque no alcanza los estándares de un filme excepcional, presenta a un Soderbergh mesurado y con buen gusto, quien se permite la libertad de hacer lo que desea, sin ajustarse a las convenciones de Hollywood.
Es un filme sobrio e impecable en el que Clint Eastwood se refleja éticamente en la figura del piloto Chesley “Sully” Sullenberger, quien logró la proeza de salvar a todos los tripulantes de su vuelo en un aterrizaje de emergencia.