El relato presenta concepciones interesantes, pero su desarrollo se ve obstaculizado por la puesta en escena, que abusa de planos-contraplanos y carece de confianza en su propia comicidad. Sin embargo, logra destacar especialmente en los momentos de calma.
La directora aparenta haber intentado alejarse de los estereotipos en su obra, aunque su esfuerzo no siempre da frutos. Es una película de guerrilla que, a pesar de su intención, parece estar contenida. Aparte de los temas políticos y sociales, el núcleo es el drama, y es en este aspecto donde la película tiene sus mayores fallos.
Está excelentemente actuada, y la sofisticada dirección de Cortés junto con la melancólica belleza de la fotografía son un deleite, pero la película revela sus intenciones de manera demasiado evidente.
El cineasta no consigue que su obra trascienda más allá de la idea original. Aunque 'Justi&Cia' podría considerarse una buena película por su temática, la realidad nos dice que no cumple con esa expectativa.
Gilliam se destaca una vez más con una visión fascinante y peculiar. Nos presenta una interpretación futurista de un Londres cyberpunk que, aunque algo inestable, logra capturar la atención del espectador.
Es una grata sorpresa que destaca por su riguroso enfoque formal. La narrativa revela una perspectiva sombría sobre el encuentro homosexual, pero al mismo tiempo actúa como una poderosa catarsis emocional.
La película resulta ser un fiasco, incapaz de funcionar ni como una crítica política ni como un adecuado entretenimiento. Todo lo que ofrece es alguna risa aislada durante su clímax final.
A pesar de que hay momentos que se extienden en exceso, la frescura que exhibe a través de sus constantes manipulaciones, que resultan tan divertidas como agotadoras, finalmente logra dar en el blanco.
Aunque podría considerarse inferior a 'Kiseki (Milagro)' y a su obra más reconocida 'Nadie sabe', esta película sigue siendo excepcional. Su narración y la trama que presenta la distinguen notablemente.
Película muy trabajada en la que cada detalle tiene un propósito, con una intención dramática presente en cada palabra, así como una cuidadosa dirección en cada movimiento de cámara, encuadre, iluminación y melodía.
En su adaptación, los directores logran reflejar de manera excepcional una de las principales cualidades de la novela original, presentando una producción cuidada y un elenco talentoso.
Muccino brinda serenidad y evita lo excesivamente cursi, mientras se adentra en un profundo tema sobre el legado del dolor. Sin embargo, la historia resulta considerablemente menos impactante en comparación con el atractivo de sus actores.
España es 'ansí'. Una pesadilla social-cinematográfica que se desarrolla en un túnel del tiempo y que sugiere que nuestro país puede no haber cambiado tanto.
Burman muestra nuevamente su calidad como escritor. Lo que podría haber sido un discurso aburrido e irritante en otras manos, en su caso se convierte en algo no solo llevadero, sino también encantador.
'El hijo' es una obra contemporánea que destaca la habilidad del dramaturgo para el diálogo. Es un profundo análisis de la depresión en la juventud, con una destacada actuación de Hugh Jackman que realmente atrapa al espectador.
El trabajo de Wardle se caracteriza por su convicción, atención al detalle y un ritmo excepcional. Sin duda, la perfección del relato es uno de los aspectos más sobresalientes de su obra.
Miller presenta su vida a través de una narrativa caótica en lugar de una estructurada, careciendo de un hilo conductor definido, aunque destaca por las excelentes actuaciones.
Estupenda. Un trabajo colectivo de una solidez envidiable, donde todos sus elementos artísticos se complementan a la perfección. Se podría comparar con las comedias británicas de Ealing. 'Cuñados' es, sin duda, una agradable sorpresa.