Escueta se queda corta, ya que el impacto de algunas imágenes se limita a momentos aislados, mientras que el desarrollo narrativo resulta poco interesante y carece de emoción. Además, el guion parece ser bastante superficial.
Una hermosa película de amor. La cinta presenta un efecto visual espectacular durante el momento del enamoramiento, y su narrativa trasciende la simple provocación que se percibe en sus impresionantes minutos iniciales.
La película resulta ser un fiasco, incapaz de funcionar ni como una crítica política ni como un adecuado entretenimiento. Todo lo que ofrece es alguna risa aislada durante su clímax final.
Es una película que busca ser entretenida. Aunque presenta algunas pistas poco claras y deducciones poco creíbles, su ritmo constante y las interpretaciones sobresalientes logran abordar los difíciles tiempos de la violencia extrema.
Un relato que combina humor y una fuerte carga moral, presentando una comicidad audaz pero con un trasfondo conservador. Los directores juegan hábilmente con los elementos cómicos y trágicos, alternando entre ambos hasta llegar a un enfoque sorprendente.
Una filmación cargada de moralismo y desinhibición. La historia presenta esos habituales fallos narrativos del cine de Jeunet. Sin embargo, aún se pueden disfrutar de sus exquisitas secuencias.
Con un comienzo poco atractivo, la película logra mantenerse a flote gracias a sus emocionantes coreografías de acción y a las atmosféricas ceremonias nocturnas, resaltando la inigualable habilidad del director para crear imágenes profundas y evocadoras.
El director demuestra una adecuada habilidad para generar tensión, mientras que la historia se desarrolla de manera efectiva. Sin embargo, gran parte de lo que se presenta resulta poco creíble y roza lo inverosímil.
La película comienza de manera prometedora, capturando la atención en su primera hora. No obstante, las cuestiones éticas están mejor desarrolladas que los elementos de crimen y policía, que caen en picada tras la escena clave.
El relato presenta concepciones interesantes, pero su desarrollo se ve obstaculizado por la puesta en escena, que abusa de planos-contraplanos y carece de confianza en su propia comicidad. Sin embargo, logra destacar especialmente en los momentos de calma.
La directora aparenta haber intentado alejarse de los estereotipos en su obra, aunque su esfuerzo no siempre da frutos. Es una película de guerrilla que, a pesar de su intención, parece estar contenida. Aparte de los temas políticos y sociales, el núcleo es el drama, y es en este aspecto donde la película tiene sus mayores fallos.
Está excelentemente actuada, y la sofisticada dirección de Cortés junto con la melancólica belleza de la fotografía son un deleite, pero la película revela sus intenciones de manera demasiado evidente.
El cineasta no consigue que su obra trascienda más allá de la idea original. Aunque 'Justi&Cia' podría considerarse una buena película por su temática, la realidad nos dice que no cumple con esa expectativa.
Gilliam se destaca una vez más con una visión fascinante y peculiar. Nos presenta una interpretación futurista de un Londres cyberpunk que, aunque algo inestable, logra capturar la atención del espectador.
La película muestra un buen ritmo y atrapa la atención del espectador. Mora evita la tentación de dramatizar como lo hacen otros documentalistas, complementando los testimonios con imágenes efectivas de los lugares mencionados. Sin embargo, el uso de una voz en off en primera persona puede sentirse demasiado egocéntrico.