Hay que reconocer a sus creadores su capaciada inventiva y sus excitantes dosis de magia. Sin embargo, el trazo del dibujo y la animación no pasan de lo mediocre.
Miedo del montón. Tsuruta no tiene el talento de otros directores japoneses para controlar el ritmo de la narrativa, ni para transformar el minimalismo temático en una sensación de desesperación ansiosa.
Pretensiones guays. Además de su espectacular factura, lo único que funciona es el cinismo de ciertos diálogos y la constante ironía de la Antorcha, el personaje más divertido.
Niasari no consigue despegarse de un enfoque rígido en su película. Carece de matices. Aunque presenta un modelo socialmente aceptable, plantea numerosas dudas en términos cinematográficos.
Discreto debut. Arranca de una manera poco prometedora, pero durante el segundo y tercer acto logra mejorar un poco. Sin embargo, varios de los temas más destacados no reciben el desarrollo ni la profundidad adecuados.
Estimable. Con un buen salto adelante en materia de producción y narración. La historia, que muestra a adultos que fueron hijos no deseados, se conecta de manera efectiva con varios dilemas contemporáneos.
Esta ya la he visto. Es un repetido ejemplo de historias que se asemejan entre sí. Hoy en día, las películas de Garry Marshall no solo parecen similares, sino que realmente son casi idénticas.
Comedia dramática un tanto descompensada en su relato, pero con una fuerte capacidad de conexión emocional. Hay instantes en los que la película podría parecer un compendio de situaciones ya conocidas.
Más allá de la caracterización de la protagonista, los personajes masculinos carecen de profundidad. Aunque los actores realizan un buen trabajo y el conjunto es digno, 'Seis puntos sobre Emma' no logra definirse del todo. Es una obra sencilla, pero se siente un poco limitada.
A este crítico, salvo el precioso y libérrimo flashback sobre la infancia de Nimona, ni la animación, ni el trazo de los dibujos, ni el diseño de personajes le parecen especialmente atractivos. Asunto distinto es la apasionante historia.
Krasinski vuelve a demostrar que el silencio absoluto puede ser sorprendente, manteniendo las virtudes de la película original y ofreciendo un prólogo espectacular.
Espantoso armatoste que no logra definir con claridad los objetivos de sus personajes en un ambiente cargado de clichés familiares, lo que provoca vergüenza. Es un intento de seriedad que se siente como un trasto innecesario.
La dirección es inferior a la de 'The Descent' y los seres sobrenaturales son menos efectivos en su representación. Las tomas parecen carecer de originalidad, como si se siguiera un patrón preestablecido.
Sin caer en el romanticismo comercial, Lilti, al igual que en Hipócrates, utiliza una cámara más tranquila y menos agitada para ofrecer una crítica social y política clara y saludable.
Es fácil de ver y resulta interesante, sin embargo, la película rápidamente se desvanece de la memoria. Carece de la calidad necesaria en su narrativa y en su estilo visual.
Llega un momento en el que el relato gira y todo se va a pique. Por inverosímil, por prestidigitador y, sobre todo, porque se anula toda la carga de crítica social, política y económica.
Shyamalan a la española. Un thriller de intriga lujoso que atrapa con facilidad, hasta que se llega al momento de las explicaciones. Sin embargo, la resolución de los enigmas no logra ofrecer la seducción ni el impacto esperado.
Se mira rápidamente y desaparece en un instante. Visiblemente, no ofrece mucho a la larga lista de thrillers psicológicos desechables del cine estadounidense reciente.
La película más impresionante del año es de terror y trata sobre la pandemia. El término "impresionante" se usa aquí en su sentido más coloquial, refiriéndose a algo atractivo, elegante y, por qué no, genial.