La excelente música de Clint Mansell y el ágil montaje otorgan brillantez a la forma de su filme. En cambio, el fondo, todas y cada una de las historias cruzadas, son tan nimias, con tan poca enjundia, que por mucha atracción que se ejerza nunca terminan de enganchar.
Una comedia romántica clásica, que presenta diálogos destacados y situaciones que oscilan entre lo cotidiano y lo absurdo, todo ello con un toque de ternura. Alexandra Jiménez y Hugo Silva, acompañados por Coque Malla, ofrecen actuaciones sobresalientes.
Probablemente la mejor versión cinematográfica del novelón de Dumas. Excelente cine popular, con tres horas de metraje completamente justificado y placentero. Un trabajo de exquisito cuidado en todos sus departamentos artísticos.
Entretenida, con algunos simpáticos gags de humor recurrente y un ritmo excelente, Buffalo Kids es fina y detallista en el dibujo de los elementos físicos y los fondos.
Una película con un potente reparto y una temática intrigante, que pierde fuerza en su desenlace. Hughes alterna aciertos y errores, mostrando que no hay nada más peligroso que un director sin habilidad y una steadycam en sus manos.
Luc Besson presenta su mejor película en años; ha creado un cautivador cruce de géneros. Es una obra tan fascinante que su contenido puede ofrecer una interpretación doble, lo cual es un gran acierto.
Fusiona bien el drama deportivo con el thriller político, que va subiendo de tono cuando las amenazas no se producen solo contra las dos deportistas, sino también contra sus familias.
Demasiado tediosa aunque con parte de lo mejor de la interpretación francesa actual al frente del reparto, la película se esfuerza por ser instructiva, pero nunca acaba de aglutinar la lección y la emoción.
Otro thriller con sorpresa, con una calidad técnica excelente, una cinematografía contemporánea y una banda sonora envolvente. Es entretenido, cuenta con un elenco impresionante y en ciertos momentos brilla con energía.
Más ostentosa, excesivamente larga y reiterativa, se asemeja a una burbuja de jabón aún más vibrante y supuestamente atractiva que, tras un tiempo, resulta agotadora de observar. Los verdaderos bromistas no son los personajes, sino el escritor.
Hay que reconocer a sus creadores su capaciada inventiva y sus excitantes dosis de magia. Sin embargo, el trazo del dibujo y la animación no pasan de lo mediocre.
Miedo del montón. Tsuruta no tiene el talento de otros directores japoneses para controlar el ritmo de la narrativa, ni para transformar el minimalismo temático en una sensación de desesperación ansiosa.
Pretensiones guays. Además de su espectacular factura, lo único que funciona es el cinismo de ciertos diálogos y la constante ironía de la Antorcha, el personaje más divertido.
Excelente película. La cámara está estratégicamente posicionada para captar la química natural entre Roschdy Zem y la impresionante Virginie Efira, sin necesidad de hacer énfasis con textos.
Discreto debut. Arranca de una manera poco prometedora, pero durante el segundo y tercer acto logra mejorar un poco. Sin embargo, varios de los temas más destacados no reciben el desarrollo ni la profundidad adecuados.