Tarda exactamente una hora y cuarto en ofrecer al respetable una tabla de salvación en forma de giro de guión. Hasta entonces, sólo una sucesión de apariciones fantasmales.
Es el nivel más básico de una saga que inició con la intención de alcanzar la calma, el humanismo y el refinamiento artístico de Ozu, pero que ha terminado recurriendo a viejos insultos dirigidos a las nueras.
Es tan insípida e indolente como buena parte del cine de animación que ocupa la cartelera, pero al menos tiene cierto ritmo y el doblaje español es notable.
Con algunas mejoras en comparación con la película anterior, esta opción tiene pocos alicientes para ser elegida como la favorita para entretener a los niños. Es como una golosina pegajosa que no deja buen sabor.
La dirección es impresionante y enérgica, mientras que Willis imprime a su personaje una sensibilidad que resulta casi desbordante, lo que contrasta con un desenlace que no cumple con las expectativas.
Lo surrealista se combina con lo cotidiano. Ibarra se presenta como un extravagante perro verde, un objeto cinematográfico que, aunque parece extraño, tiene un trasfondo serio que invita a una reflexión más profunda.
Elegante aproximación a la lucha de las mujeres contra el fanatismo en un entorno rural que, aunque áspero, resulta expresivo y hermoso. El relato es cautivador y se destaca por una hermosa utilización de la luz.
Una película que promete mucho pero que, lamentablemente, resulta bastante decepcionante. Un guion débil y poco atractivo hace que la tensión sea ineficaz, llevando al espectador a desconectarse totalmente de la trama en sus primeros minutos.
Trabajo de narrativa a borbotones que posee un envidiable concepto visual, el cual se alinea perfectamente con dos de sus temas centrales: la violencia y la lujuria.
Cuadri se centra en el espectáculo, exhibiendo un notable control sobre la cámara. A medida que avanza la película, la trama se vuelve menos significativa y adopta un enfoque más simplista y elemental.
En la sutileza de su representación, con 'Fresas salvajes', de Ingmar Bergman, como referente estilístico, reside lo mejor de una historia tan digna como pequeña.
Aparatoso y algo entretenido, este thriller de robos intenta emular el estilo de Michael Mann, pero finalmente se asemeja más a las obras menos destacadas de Tony Scott.
Un guion lleno de incongruencias y situaciones arbitrarias. A medida que avanza la película, los giros en la trama y el grupo de atracadores presentan un aspecto poco serio que afecta incluso su potencial comercial.
En su parte final, justo antes de regresar al glamour y a los colores vibrantes, la película se transforma en una obra profundamente coreana, intensa y cargada de un tono personal.
El inicio y casi toda la primera parte se desarrollan adecuadamente. Sin embargo, en un momento del filme, el guion de Dalton comienza a decaer, resultando tan mediocre como cualquier otro thriller estadounidense promedio.
Los impresionantes efectos especiales realmente respaldan una narrativa que en otro tiempo habría sido difícil de llevar al cine de manera creíble. Se presenta una intrigante historia de ciencia ficción con una sólida base que, lamentablemente, pierde un poco su rumbo al final.
Interesante película de aliento trascendente, que genera inquietud y magnetismo, aunque también transmite una leve morosidad. Su estilo puede no ser atractivo para quienes buscan solo un entretenimiento ligero.