Otra película sobre el Holocausto, aunque no una más. Las disputas verbales e incluso las confrontaciones físicas son lo más cautivador. Sin embargo, los 'flashbacks' que se presentan sobre los protagonistas juegan en su contra.
Realizada con profesionalismo, aunque le falta un poco de emoción. Caine demuestra cómo darle profundidad al personaje, pero su actuación no logra estar a la altura.
Es una obra cinematográfica impecable en su estructura, abierta y compleja. Sin embargo, puede que no atraiga a aquellos espectadores que no estén dispuestos a involucrarse y que prefieran explicaciones más directas.
Es un despropósito de principio a fin, comandado por el irregular todoterreno que pretende ser el director Paul Weitz. Julianne Moore se debe estar preguntando aún qué pinta en una película semejante.
No es una película que revolucionará la comedia en España. Sin embargo, cuenta con un director que se preocupa no solo por provocar risas, sino también por la estética, lo que enriquece el contenido del guión.
Una serie de cuadros que combina la comedia y el drama con una estética aparentemente simple pero con un trasfondo inquietante. Muestra que el humor puede ser simultáneamente frío y cálido, y que lo simple no necesariamente carece de ambición.
Al servicio del loco es un buen prólogo, con momentos de cine bien elaborados desde el punto de vista técnico, aunque las actuaciones no cumplen con las expectativas.
Los no tan chicos del coro es un intento bienintencionado de retratar las segundas oportunidades, pero en su núcleo resulta vacío y superficial. Las tensiones sociales se disipan en lágrimas artificiales y sonrisas complacientes.
La primera media hora de la película destaca notablemente, aunque ya se percibe la inclinación errónea hacia el esteticismo del director. En cuanto al reparto, la película presenta un único punto débil: el personaje principal, Dina. Sin embargo, se compensa con un talentoso elenco europeo.
Una película de enorme belleza, donde José Díaz muestra eficacia a la hora de filmar y honestidad en el momento de transmitir sus sensaciones. Y con un notable equilibrio entre los textos a cámara y en off.
Apasionante minuto a minuto de la vida de un superviviente, tiene el toque de las grandes tragedias, posee una gran belleza y huye de un falso ecologismo muy en boga.
El Holocausto en el cine parecía un tema agotado. Hasta que llegó László Nemes. Es una obra extraordinaria que se centra en lo que se siente más que en lo que se ve, retratando el sufrimiento físico y mental de vivir en el infierno y la lucha por mantenerse en pie.
Insólito documental donde Roch se aleja de la voz en off que habría simplificado su labor, logrando así una propuesta más original. Además, destaca un diseño sonoro y musical que enriquece la experiencia.
Una intensa y algo inverosímil actividad de denuncia sobre la memoria del holocausto, diseñada para destacar a Maria Schrader. Presenta ideas antropológicas interesantes, pero su afán por sorprender la lleva a perderse en eso.