Simpática comedia romántica. No es sencillo abordar la comedia desde la perspectiva de la enfermedad mental, pero De la Orden logra hacerlo con elegancia en su dirección y montajes. La combinación ágil y atractiva de las músicas enriquece la experiencia.
Cine irreprochable, con formas y contenido que, eso sí, exigen la participación activa de ese público que no solo mira, sino que también debe participar gracias a la ágil cámara de Avilés.
Una película de corta duración que carece de profundidad y sustancia, es ligera y carece de memorabilidad, cumpliendo su propósito sin vergüenza. Gibson sabe lo que tiene en sus manos, que en esencia es una obra superficial.
Su agudeza en la mayoría de los diálogos, la simpatía que desprende siempre Paul Rudd, y, de nuevo, su sensata percepción de ser un producto menor, convierten a Ant-Man y la avispa en una más que aceptable propuesta de efímero placer.
El filme aborda el racismo desde una perspectiva centrada en los blancos. Se presenta como un thriller convencional que no deja una impresión duradera y seguramente habría generado un intenso debate si los roles raciales hubieran sido invertidos.
Winterbottom evita lo sencillo y transforma los géneros. En esta ocasión, se adentra en la comedia satírica. Se cuestiona la razón de dedicar un año a filmar una película como esta, y su respuesta es clara: porque es verdaderamente divertida, lo cual hace que el esfuerzo valga la pena.
Un troleo fácil e irrelevante. A Padial le sucede nuevamente lo que experimentó en 'Algo muy gordo': carece de ritmo y se ve atrapado en una sola idea que se repite sin cesar.
François Ozon ofrece una interesante reinterpretación del mito en esta película, manteniendo la esencia de la obra teatral original y logrando una notable concisión.
Va de más a menos, pero conformando un notable conjunto, es una mirada sincera y, a la vez, mágica y cómica, a la posible canalización de la creatividad de un artista.
Su alegoría acerca de la identidad y el ego de los artistas, balanceando lo solemne y lo refrescante, junto a un destacado elenco, supera cualquier estándar contemporáneo del cine español.
El director utiliza la poderosa presencia de Jean-Pierre Léaud para ofrecer una obra que es una profunda meditación sobre la creación artística. Es una película mágica y conmovedora que deja una huella imborrable.
Full Frontal es una obra que juega con la idea del cine dentro del cine. Aunque se presenta como un experimento metacinematográfico interesante y ambicioso, resulta confusa y agotadora. Al final, se siente más como un encuentro de amigos que como una narrativa sustancial.
'Barbara' es una obra que refleja la vitalidad y la atmósfera de las canciones de su protagonista. Su montaje ágil provoca una experiencia envolvente, haciendo eco de los altibajos de la vida de manera inquietante.
Interesante. Cuenta una historia de vidas cruzadas sin mucho de particular que, sin embargo, se convierte en algo distinto gracias a sus tres niveles de representación.
Gautier aborda nuevamente los temas de su impactante cortometraje sobre el acoso en universidades, generando la misma sensación de vértigo y desolación.
"Preciosa. Todos podríamos ser parte de 'La casa', la novela gráfica de Paco Roca que Álex Montoya ha llevado al cine con calma, sutileza, brío, delicadeza y una profunda verdad en lo cotidiano."
Sórdida y fabuladora, dolorosa y sombría, misteriosa y poética, 'Los últimos románticos' es una película noble y rotunda, un meritorio salto en la carrera de Sañudo, desgarradora y difícil, aunque muy auténtica.
Una película repleta de cambios, giros y sorpresas que mantiene un ritmo estimulante a lo largo de gran parte de la historia, gracias a su energía y su singularidad, aunque en su desenlace pierde fuerza.