Red 2 es un ejemplo de un estilo vacío pero entretenido, y su auto-consciencia le da un impulso. Sin embargo, la duración excesiva del film afecta su fluidez, mientras que la repetición constante de chistes hace que el ritmo sea un tanto monótono.
En la segunda mitad, el conjunto pierde fuerza. Sin embargo, gracias a una sólida dirección y un cuidadoso montaje, se transforma en un pequeño placer nada inocente.
El filme ofrece un entretenimiento vibrante y cuenta con múltiples virtudes al explorar diversos temas y subtextos, como el desapego en la juventud, las estafas amorosas, la violencia de género y la ciberseguridad.
Es el nivel más básico de una saga que inició con la intención de alcanzar la calma, el humanismo y el refinamiento artístico de Ozu, pero que ha terminado recurriendo a viejos insultos dirigidos a las nueras.
El inicio y casi toda la primera parte se desarrollan adecuadamente. Sin embargo, en un momento del filme, el guion de Dalton comienza a decaer, resultando tan mediocre como cualquier otro thriller estadounidense promedio.
En 'Chappie', el director parece carecer de dirección clara desde el principio. La película resulta torpe y exagerada, con una banda sonora que choca y una fotografía de mala calidad.
Su objetivo esencial, como en todo slasher, es ofrecer entretenimiento. Sin embargo, no lo consigue del todo, ya que la parte visual no se encuentra a la altura. Las dos líneas argumentales no logran fusionarse de manera efectiva en la pantalla.
Espectacular. Una obra aún más completa que la primera. Además, incluye dos de las persecuciones más impactantes del cine reciente, con un realismo que resulta fundamental para la narrativa.
En 'Sinsajo. Parte 1', se siente que se ha concentrado la parte más pesada y tediosa de la historia. La serie parece haber perdido las cualidades que hicieron tan destacada a la primera entrega.
Los creadores unen a un grupo de estrellas para enfrentarse a uno de los villanos más absurdos del reciente cine de superhéroes. Esta película se convierte en otro argumento para aquellos que critican la saturación del género.
Es bastante peor que la primera. Es posible que lo único que se mantenga sea una cierta impresión de simpatía, lo que lleva a que, pese a sus desperfectos, sea imposible (e injusto) cebarse con ella.
Una saga que comenzó de manera incierta, logró recuperarse en su vibrante segunda parte, pero que ahora parece desmoronarse. Carece de impacto y estética visual, ofreciendo una ciencia-ficción muy superficial.
Vacío de contenido y diseñado para los típicos consumidores de grandes superficies. Es una lástima que los 120 millones de dólares invertidos y el talento de Tamahori para crear secuencias de acción se destinen a narrativas tan superficiales y triviales como esta.
La película se presenta como una poderosa parábola política y distópica, donde la noción de frontera se intensifica notablemente. Aunque utiliza grandes pinceladas en su narrativa, logra transmitir resultados muy efectivos.
El drama es intenso. El mcguffin resulta poco convincente. Además, hay una notable falta de coherencia en muchas de las situaciones presentadas. Sin embargo, el carisma del personaje principal y la fuerte presencia de su nueva intérprete logran destacar en medio de estos problemas.