Una semana después de verla, queda en el olvido, aunque las dos horas transcurren con una sonrisa moderada, impulsada por su humor que invita a la identificación.
La película, después de un prometedor inicio, se convierte en una obra superficial, excesivamente complaciente y predecible, reflejando la monotonía de los matrimonios que busca representar.
Foenkinos aporta un toque de ligereza a su narrativa, creando un ambiente agradable y sin complicaciones. Además, complementa su relato con una sólida banda sonora, aunque a veces cae en la trampa de enfatizar en exceso ciertos elementos.
Irregularidad de sus tramas secundarias, los diálogos y situaciones tienen potencial para ser excelentes con personajes diferentes, quizás de otra edad o época, pero no con los creados por Brooks.
La elegancia en la puesta en escena de Romano y su habilidad para crear dilemas sentimentales llenos de ironía confieren a la película un encanto que predomina, a pesar de las disparidades en las situaciones.
La trama logra un delicado equilibrio entre el empoderamiento de la mujer en el ámbito laboral y la tradición familiar. Satisfacer a ambos lados es un reto, y aunque lo logra, a veces se siente un tanto condescendiente.
Película de planteamientos y formatos extraordinarios y audaces, aunque se siente un tanto inestable debido a su propia estructura, llevada a límites casi absurdos. Parece que su meticuloso sentido del orden finalmente la ha conducido al desorden.
La película brilla en su estilo extravagante y se ve impulsada por las destacadas actuaciones de Fernando Fernán-Gómez y Phyllida Law, aunque falla en muchas de las escenas que intentan utilizar el humor slapstick.
El director sigue siendo el cineasta perfecto para explorar las nuevas conductas sociales, sentimentales y sexuales. Presenta una obra que roza el delirio, acompañada de efectos visuales cómicos y entrañables.
La obra invita a una reflexión más profunda de lo que podría parecer a primera vista. A pesar de ser un producto ligero y comercial, ofrece diversión moderada y aunque carece de trascendencia, está ejecutado con habilidad.
Una película muy decepcionante, intenta apelar a las emociones del público utilizando técnicas poco honestas. Además, resulta repetitiva, excesivamente sensiblera y deshonesta en su narración.
Enredo plagado del cinismo que Wilder llevaba inyectado en sus venas. La alta sociedad de la época retratada con maldad y eterna gracia por una de las figuras de la comedia de los treinta, Claudette Colbert.
Al director no le preocupa ser sentimental o exagerado, pues está seguro de que eso es lo que su público busca. 'Mentiras y gordas' resulta ser un gran filme en comparación con 'Sólo química'.
Irregular, en la mitad de un metraje excesivamente largo, opta por las reglas de la comedia romántica convencional en lugar de continuar explorando las posibilidades del slapstick y la comedia desenfrenada.
'El inocente' destaca por su brillante estructura y sus únicos cambios de tono. Es una invitación a que se aventuren al cine con la misma valentía que el director, sin expectativas, pero abiertos a descubrir algo novedoso y fascinante.
Mouret presenta una visión de la infidelidad donde el tono y la estética son tan importantes como el diálogo. Los encuentros son filmados con una sutileza que sugiere una observación aguda de lo cotidiano.