La principal virtud de las obras de Burman es que generan una sensación peculiar, como si sus films pendieran entre la simplicidad y la grandiosidad, sin definir si buscan ser grandes o pequeñas producciones.
Martín Cuenca aborda el abandono emocional de manera seca, resaltando su profundidad. Su enfoque y estilo son inconfundibles, evitando el melodrama por completo, sin lágrimas ni gestos desafortunados.
Una dirección virtuosa. La película resalta por la potencia visual que posee, por la actuación impresionante de su joven protagonista, Ivo Pietzcker, y su impactante desenlace.
'Grandes familias' no logra despegar y se sitúa en un punto muerto. Esta comedia de enredos e infidelidades, a medida que se intensifica, termina siendo menos efectiva.
La información se presenta de forma sutil y cautivadora. '¿Qué nos queda?' explora lo que se oculta tras esas sociedades ideales que siempre anhelamos.
La película mantiene su encanto en todo momento. Lo más notable es la compleja combinación de humor y melodrama, especialmente gracias a la actuación del padre y el excelente desarrollo de los personajes.
Un homenaje inadecuado a un clásico, con una presentación que recuerda a las viejas comedias de situación en televisión. La música y el montaje están exagerados, llevándolos al límite del ridículo, mientras que el desarrollo del tema resulta frustrante.
La sencilla profundidad del cine independiente americano de los noventa se refleja en 'Ex maridos', que exhibe muchas virtudes. Con tres actores excepcionales, la película aborda la transición hacia el crepúsculo con una mezcla de comedia y amargura, característica del buen cine.
Una buena idea inicial que, quizás por carecer de una identidad propia, pierde fuerza en gran medida en su penúltimo segmento. Es un intento valioso de ofrecer una reflexión profunda sobre nuestra historia más reciente.
En un enfoque de comedia con matices oscuros, Luchetti ha creado una historia melancólica llena de aguda observación, resultando en una pieza a la vez tierna, sutil y divertida.
Película que va construyendo su mensaje a medida que avanza la historia. Finalmente, presenta un retrato de una mujer en el que muchos espectadores podrán verse reflejados, tanto en sus virtudes como en sus defectos.
Estupenda Mumenthaler presenta sus músicas diegéticas con una precisión admirable, como lo hacen los grandes cineastas. Esta película resulta verdaderamente fascinante.
Mike Leigh ofrece una de sus obras más débiles. Se siente como un torrente de insultos sin ingenio ni emoción, falto de profundidad y variedad. En resumen, no logra conectar ni entretener al espectador.
Sbaraglia brilla en su actuación, mientras que la película se desenvuelve con una fluidez y pasión cautivadoras. Las metáforas sobre el precipicio vital del protagonista son a menudo evidentes, pero generalmente resultan en una belleza singular.
La película presenta momentos realmente hermosos que, sin embargo, incurren en un exceso de estética. En aquellos momentos en que la dirección destaca por su sutileza y se aleja de la mera descripción del sufrimiento, la obra logra alcanzar nuevas alturas.
Rutinaria y previsible intriga dramática. Gritona en su interpretación y algo hortera en su puesta en escena, la película culmina al menos con una secuencia final de cierta potencia.
Es tan antipática como las vidas que retrata, lo que no debería ser un defecto si no fuera porque acumula conflictos sin que surjan de un modo natural.