La trama logra un delicado equilibrio entre el empoderamiento de la mujer en el ámbito laboral y la tradición familiar. Satisfacer a ambos lados es un reto, y aunque lo logra, a veces se siente un tanto condescendiente.
El director sigue siendo el cineasta perfecto para explorar las nuevas conductas sociales, sentimentales y sexuales. Presenta una obra que roza el delirio, acompañada de efectos visuales cómicos y entrañables.
La obra invita a una reflexión más profunda de lo que podría parecer a primera vista. A pesar de ser un producto ligero y comercial, ofrece diversión moderada y aunque carece de trascendencia, está ejecutado con habilidad.
Una película muy decepcionante, intenta apelar a las emociones del público utilizando técnicas poco honestas. Además, resulta repetitiva, excesivamente sensiblera y deshonesta en su narración.
Enredo plagado del cinismo que Wilder llevaba inyectado en sus venas. La alta sociedad de la época retratada con maldad y eterna gracia por una de las figuras de la comedia de los treinta, Claudette Colbert.
Al director no le preocupa ser sentimental o exagerado, pues está seguro de que eso es lo que su público busca. 'Mentiras y gordas' resulta ser un gran filme en comparación con 'Sólo química'.
Irregular, en la mitad de un metraje excesivamente largo, opta por las reglas de la comedia romántica convencional en lugar de continuar explorando las posibilidades del slapstick y la comedia desenfrenada.
Redime en su última media hora algunos de los problemas que se acumularon antes. Los creadores logran ser coherentes con la naturaleza de sus personajes.
Fracasa en su intento de explicar el entorno a través del lenguaje cinematográfico. A cambio, la credibilidad de secundarios y la solidez de la historia aportan un empaque que provoca que la película se vea con soltura y evidente interés.
Una deficiente aproximación a ‘Jo, ¡qué noche!’, de Scorsese. Demasiados grandes nombres para un producto tan pequeño. Poco o nada funciona en 'Un mal día lo tiene cualquiera'.
Si alguien imagina una nueva 'Arrugas', es mejor que lo olvide. La animación y los escenarios son mediocres, los personajes tienen un diseño horrible y los colores son simplemente espantosos, creando un panorama artístico desolador.
Este documental presenta un choque entre un contenido verdaderamente excepcional y un continente sombrío. Se estructura como una recolección de experiencias humanas y formatos visuales, careciendo de un orden claro, identidad definida o de un concepto artístico o periodístico.
Convencional en la forma, la película desarrolla su premisa con naturalidad. La evolución de los personajes es muy coherente con la personalidad de cada uno.
El conflicto irreparable. La cámara, ágil y nerviosa, se centra casi exclusivamente en los rostros, que transmiten todo lo que sienten. Captura una realidad desgarradora que impacta profundamente.
Chouraqui adopta un enfoque sentimental que resulta apropiado para audiencias menos exigentes, recurriendo a la demagogia, al simplismo y a la exageración de los rasgos de sus personajes históricos.
No es solo solemne, también pomposo y vacuo, con numerosas reflexiones de estilo lírico que suelen ser más pesadas que claras. Las letanías de Ferrara se vuelven cada vez más difíciles de asimilar.