Cual cinta de 'Transformers', es imposible saber quién le dispara a quién en los combates. Fuglsig opta por una edición confusa tal vez en el afán de inyectar dramatismo a una historia que se sabe cómo va a terminar y que no ofrece ninguna sorpresa.
Lo que sorprende es la habilidad de esta cineasta para abordar un filme sobre el empoderamiento femenino sin caer en la explotación de la violencia o en la objetificación del cuerpo femenino.
La película carece de ritmo y no presenta una historia sólida. La edición parece más un trabajo de emergencia que un esfuerzo por corregir las debilidades del guion, lo que provoca que la narrativa se desdibuje y no logre mantenerse coherente en pantalla.
Apuesta por el sentimentalismo, pero las actuaciones de Anthony Hopkins y Jonathan Pryce, junto con la dirección de Fernando Meirelles, convierten esta película en una obra sólida.
Hecha a punta de cortes directos y planos breves, más bien parece una recopilación de ideas que un construido discurso narrativo. Esta rapidez impide el desarrollo adecuado de los personajes, limitando sus motivaciones a mera palabrería.
Sin un buen desarrollo de personajes ni un manejo efectivo de las tensiones dramáticas donde eran necesarias, la película de George presenta constantes fallos.
Con un desaprovechamiento evidente de sus interesantes elementos de contexto, su cuidada ambientación y sus talentosos actores principales, 'Viviendo con el enemigo' avanza en piloto automático.
Dee Rees condensa en una cinta localizada en los años 40 una crítica a la intolerancia. Es un trazo inteligente que refleja un rasgo histórico y permite una mejor comprensión de la situación política actual.