Varda y JR realizan su trabajo con cariño y energía, presentando una obra visualmente cautivadora que captura la esencia de cada hogar y comunidad, al mismo tiempo que reflexionan de forma amena pero profunda sobre el concepto de la imagen.
Este retrato cuenta con el atractivo suficiente como para convocar a los que ya conocen a la cantante y también para fascinar a los que recién se acercan.
Una película que cree en la historia y a la vez confía en las formas y posibilidades del cine del presente. El resultado es un cine bélico anómalo, enjundioso, específico y singular.
Es un ejemplo de concisión y aprovechamiento de recursos. Pocos personajes, pocos datos, imágenes de gran potencia, violencia que irrumpe brevemente y conmueve, estremece.
El profesionalismo en la estética es débil, la narrativa carece de interés, aunque hay algunas situaciones humorísticas que resultan aceptables y un conjunto de referencias claramente visibles. En definitiva, se trata de una película que se siente más como un producto vacío.
La media hora final se siente como un agotador tsunami de desinterés, culminando en un desenlace que recuerda a los de hace más de dos décadas. Es un claro ejemplo de arqueología fílmica que no aporta nada nuevo.
El cine de Garrel explora los sentimientos y pasiones entre hombres y mujeres que se aman, desean y se engañan, revelando verdades profundas. El amor en el cine y la perspectiva del amor a través del cine se manifiestan de formas inesperadas.
La película presenta una narrativa envolvente y cautivadora que se aleja de la necesidad de ser completamente realista, diferenciándose al no centrarse en giros sorprendentes. Además, logra atraer a aquellos espectadores que aprecian la profundidad de sus personajes, quienes se enamoran genuinamente y también logran encantar al público.
Marcos Carnevale ofrece una experiencia que va más allá de una simple receta ganadora; 'Corazón de León' destaca por su forma, sus logros y un notable esfuerzo.
La puesta en escena no logra darle vida a las acciones. Las metáforas resultan superficiales, y resulta sorprendente la falta de dinamismo y gracia considerando el talento de dos actores como Luis Brandoni y la excepcional Graciela Borges.
La película logra superar la falta de profundidad y la acumulación temática mediante las interacciones entre los jóvenes, especialmente en los momentos en que se libera y abrazan el melodrama que la trama exige.
Una película que se encuentra sumida en una confusión constante: grandiosa, pero fallida e irritante. Deja claro que el estilo onírico de Gilliam ha quedado atrapado en el pasado, en el siglo XX.
Iacouzzi y Chehebar logran un enfoque que resalta la diversidad de recursos, creando una realidad asombrosa que se siente casi como efectos especiales, elevando la narrativa a un nivel casi fantástico.
Un drama familiar que se desarrolla con atención y control, lo que hace que la película sea un relato coherente y robusto, aunque podría limitar su capacidad para generar un impacto emocional más profundo.