Un corazón púrpura busca transmitir un mensaje de comprensión, pero termina por convertirse en un romance empalagoso, anclado en el pasado y lleno de conservadurismo.
Un sorprendente y alucinado biopic sobre la vida de la Callas, con una destacada actuación de Angelina Jolie. A pesar de sus irregularidades, logra destacarse en comparación con otros biopics musicales de Hollywood.
Un retrato despiadado y divertido de las miserias del periodismo. Giannoli adapta la obra de Balzac con éxito y construye una mirada a la decadencia del oficio de las noticias a mediados del siglo XIX.
Roza en ocasiones lo sonrojante. Un decepcionante filme que quiere romper el academicismo de su narración con algún arrebato supuestamente moderno (la música, partes en blanco y negro o aceleradas), sin lograrlo.
Monumental y apabullante, una de esas películas destinadas a perdurar en el tiempo. Es un sopapo al sueño americano. Su discurso es impecable y su puesta en escena, deslumbrante.
Un impresionante musical trans sobre el narcotráfico. Audiard se lanza al vacío sin red en su película más grande y ambiciosa. El resultado es desbordante e impresionante.
Eastwood invita a meditar sobre la justicia, la moral y la culpa a través de un intrigante thriller lleno de matices. Es una obra excepcional que se dirige a un público maduro.
Almodóvar conmueve con su visión sobria y poética sobre el tema de la muerte. A pesar de esta sencillez, su esencia brilla a través de los colores vibrantes, la cuidadosa composición y su inconfundible estilo. Es un auténtico reflejo del arte de Almodóvar.
Esta obra generará opiniones encontradas; hay quienes la verán como una tontería, mientras que otros reconocerán en ella una perspectiva audaz y feminista que aborda cuestiones importantes relacionadas con el deseo, algo que a menudo se evita.
'Marco', el español que fingió ser víctima del holocausto, se transforma en un impresionante Eduard Fernández, lo que lo convierte en el claro favorito para todos los premios de este año.
Una mirada al feminismo original y con un punto provocador. Comienza maravillando, pero poco a poco pierde todo su fuste y se convierte en una experiencia llena de momentos brillantes, pero también en una obra irregular.
Una ficción que navega con destreza entre la realidad y la representación, planteando temas intrigantes, aunque no logra enfocarlos ni desarrollarlos de manera sólida.
Un imponente debut tiene como esqueleto un guion lleno de capas y matices, una puesta en escena precisa que juega con los espejos y los pliegues y, sobre todo, una interpretación apabullante.
El musical más libre y original que se recuerda presenta ciertas características comunes en las obras de Carax, siendo hiperbólica y algo irregular. Sin embargo, es su película menos críptica y más accesible, repleta de momentos brillantes y únicos.
No debemos temer observar a través de la mirilla incómoda de Serra. En realidad, lo que encontramos al otro lado podría ser uno de los retratos antitaurinos más impactantes, tal vez incluso sin que él lo reconozca.
Una sátira inteligente y despiadada sobre el empresariado español, que refleja también la esencia de España. Su guion es agudo y crítico, presentando a Julio Blanco como un personaje inolvidable.
La película más grande y ambiciosa de los últimos años. El director crea un thriller complejo sobre inversión temporal que invita a sentarse y disfrutar de un espectáculo brillante y original.