Un par de magníficas interpretaciones y un guion conmovedor y divertido son los puntos más fuertes de esta original historia de amor ambientada en un pequeño pueblo francés.
Un análisis agudo y muy británico de la ansiedad que enfrentan los millennials de clase alta. Podría considerarse un excelente ejemplo para aquellos que sostienen que la comedia y el terror provienen de la misma raíz.
Avanza a un ritmo vertiginoso, lleno de sangre y muy placentero, impulsado por un entusiasmo tan contagioso como la mordedura de un zombi y que hace que las debilidades de la trama se camuflen en brillante y sangrienta novedad.
No es una reinvención, ni una reinterpretación, es la reanimación de algo que había sido enterrado mucho tiempo. Al igual que un cadáver zombie tambaleante, al principio estamos contentos de ver que vuelve a la vida, pero muy pronto comienza a descomponerse.
La técnica cinematográfica es enérgica, pero tiende a ser floja y los personajes secundarios están poco desarrollados. Una película profundamente conmovedora que saca su poder de su irregularidad.
Es una situación muy divertida, llena de frases ingeniosas y observaciones ácidas y autodestructivas sobre la hipocresía y el compromiso de la burguesía. Te dejará con ganas de más.
'Secret Ingredient' podría ser, por derecho propio, una de las películas más deprimentes del año. Sin embargo, se destaca como una de las más divertidas, inteligentes y encantadoras.
La calidez de los convencionalismos resulta placentera, pero genera una inquietante sensación de que solo estamos transcurriendo el tiempo en un mundo que no refleja la realidad, sino que evoca otras películas que disfrutamos.
Es el film más expansivo de Payne. Hong realiza una interpretación muy reveladora. Entiendes la propuesta de ciencia ficción, pero lo que realmente atrapa son los personajes. Esto no implica que los elementos de ciencia ficción estén mal gestionados.
Llamativa pero incomprensiblemente anticuada. 'Madame' no es una obra maestra barroca, sino una reproducción mediocre con fotogramas ordinarios. Ofrece ciertos placeres.
La ineludiblemente preciosa 'Nunca es demasiado tarde' no logra ser veraz ni compleja y su único recurso es la lástima, que representa la moneda más baja en el ámbito cinematográfico.
Los flojos estereotipos son curiosamente poco interesantes de observar en esta situación de máxima presión. Sin alegría alguna, la premisa resulta tan desesperadamente enredada como una cadena de luces navideñas mal guardada.