El argumento de Liu puede que sea débil y típico de película irracional de gangster/sicario/ladrón, pero los detalles del diseño estético y la interacción entre personajes la elevan a algo más relevante, aunque no profundo.
Demuestra hasta dónde se puede suspender la incredulidad estando en manos de un director, y un reparto y un departamento de efectos, que se comprometen con la idea.
Una película que impresiona por su meticulosa elaboración, de años de duración, sin aportar nunca realmente una razón (más allá de la belleza) para una estética tan trabajosa.
Alguna vez habré afirmado algo así como: 'Werner Herzog puede haber realizado algunas películas malas, pero nunca una que no fuera interesante'. Con 'Queen of the Desert' se acerca peligrosamente
Una historia de fantasmas que no da miedo y que se convierte en algo confuso. ¿Puede una película de terror estar 'demasiado encantada'? Parece que sí.
Una película que cae en el exacto punto ciego entre 'mediocre' y 'rotundamente mala'. Cada vez que está a punto de encontrar su camino, enseguida lo vuelve a perder.
Un estudio estupendamente interpretado de la nostalgia racializada y la insatisfacción femenina en el Nueva York de los años 20, sazonado con inteligencia mordaz y compasión.
Probablemente contenga suficiente estilo visual para sostener una narrativa que se deja ver sin problemas, aunque carezca de innovación. Además, recurre a todas las trampas de una adaptación excesivamente reverencial.
¿Es posible sentir alegría por la existencia de una película, apreciar ciertos aspectos, emocionarse por un próximo estreno masivo y reconocer su potencial para ganar numerosos premios, y aun así no encontrarla placentera?
Dragan Bjelogrlić esboza de forma convincente la complicada historia real del primer trasplante humano de médula ósea en un thriller de época muy bien montado