Un drama aceptable, con actuaciones que no se pueden reprochar, pero que están atrapadas en un engranaje que, aunque no se puede calificar de fallido, le resta toda la potencia y fuerza a una historia excepcional.
A pesar de las sensibles actuaciones de Firth, Kidman y Sanada, sorprende el toque de indiferencia que esta adaptación deja en el espectador al salir de la sala.
Comparte con su antecesora los mismos pecados y virtudes, sólo que tiene la desventaja de ser la segunda, la extensión de lo que funcionó pero también, y especialmente, de lo que no.
Una cosa es segura: los creadores de 'Coco' hicieron la tarea. Bien podría ser la película de Pixar más arriesgada y, por tanto, la más fructífera y esperanzadora.
Aunque el tratamiento de los personajes y la calidad del doblaje han mejorado considerablemente, el desarrollo de la trama se siente algo descuidado. Se presta más atención a crear una caricatura inofensiva que a ofrecer una historia con verdadero carácter.
Es un constante clímax técnico, que merece ser visto por sus proezas en dirección, fotografía, diseño de producción y por la forma en que el tiempo se detiene en cada una de sus secuencias.
Esta película es profundamente personal y logra destacar en dos aspectos clave: revela de manera clara los complicados procesos del dolor interno, al mismo tiempo que transmite un mensaje lleno de esperanza.
'Isla de perros' encapsula la esencia de lo que significa ser andersoniano, combinando magistralmente el talento característico de su creador con elementos que evocan Japón. Es una obra que fusiona ideas y estilos de manera única.