Es una más que una satisfactoria muestra de cine de gran envergadura, comprometido tanto con su forma como con su fondo, y que sin despreciar lo que le ofrece la industria, empuja a la reflexión.
El desarrollo de la acción se mantiene constante hasta el final, donde trata de enlazar de manera superficial con un discurso social. Esto convierte a la propuesta en una obra que se percibe más como un entretenimiento que como una declaración o crítica efectiva.
La película evita cualquier tipo de alarde visual o efectos innecesarios, así como las falsas pretensiones en su discurso. Se presenta como una propuesta profunda y reflexiva que, además de ser un testimonio valioso, resulta atractiva y muy accesible para el público en general.
No es lo mejor del director, pero no decepciona como entretenimiento y además tiene el acierto de llamar la atención hacia formas muy específicas. La opción para quien busca una historia bien contada.
Resulta por demás emocionante, envolvente y orgánica, pero es una lástima que lo que también pudo convertirle en una poderosa reflexión sobre la violencia ideológica, haya quedado como una mera anécdota.
Se trata de un relato extenuante que no puede ser clasificado únicamente como entretenimiento, sino que se presenta como una dolorosa exposición del lado más oscuro de la naturaleza humana, un reclamo fílmico.
La intensidad del desarrollo, que por momentos roza algunos lugares comunes y presenta ciertos diálogos repetitivos, ofrece secuencias en las que la edición asume un papel central, resaltando el dramatismo de la situación en medio de la vorágine de escenarios.
Solo se trata de un respetuoso retrato que no va más allá del mismo, pero que igual puede resultar entretenido y con los suficientes valores para satisfacer a aquellas personas que en estas fechas no perdonan el clásico encuentro con el ya mencionado cine bíblico.
Al documental 'Jim Henson: el hombre y las ideas' se le hubiera agradecido que fuera un poco más propositivo y corriera algún riesgo en su forma, pero al menos es sumamente completo y tiene lo suficiente para ofrecer un cariñoso y festivo homenaje.
Aquí se dimensiona al personaje con un especial énfasis en sus matices y conflictos, estructurado todo con plena conciencia del desarrollo dramático, para terminar por entregar el que podría ser considerado como el documental definitivo de Frida Kahlo.
'Back to Black' no se puede catalogar como un total desastre, en realidad tiene los elementos estilísticos y la consistencia para dejarse ver y satisfacer a quienes no cuentan con demasiadas referencias.
Resulta ser una biopic cálida y disfrutable, bien lograda en manufactura y a veces conmovedora, pero que se queda corta, de acuerdo a sus propios planteamientos, y no deja de ser una oportunidad algo desperdiciada.
Scott vuelve a demostrar su capacidad para elaborar épicas espectaculares, salvando así de la completa quema una cinta de gran envergadura y altas pretensiones, pero que nunca sustenta sus directrices.
Pequeñas secuencias, junto con la simple presencia del artista, son lo que rescata una película que, en su conjunto, resulta insatisfactoria y malgasta una gran oportunidad.
Se trata de una rigurosa e inteligente reinterpretación de los rasgos que definen las películas de época, convirtiéndoles no solo en el vehículo ideal para revisitar la historia, sino para hacerlo desde una perspectiva comprometida.