Navega en la mediocridad y, aunque logra ser envolvente, resulta anticlimática y sorprende poco al final. Esto es lamentable, ya que parece haber sido su principal objetivo.
Jean Luc Godard vuelve con una cinta que trasgrede moldes y discursos; trastoca el montaje para luego contraponer la postura del mundo occidental con la del mundo árabe.
Desborda imaginación y cariño por los detalles con un objetivo inteligente, y que sin grandes alardes es aquello que hubieran querido ser recientes y fallidas producciones de perfil similar.
'Super Mario Bros. La película' no logra igualar la calidad de títulos más recientes como 'El Gato con botas: el último deseo' o 'Minions: nace un Villano'. Aunque no son obras maestras y carecen de pretensiones exageradas, estos filmes brindan una experiencia mucho más satisfactoria.
No es ni por mucho de lo mejor de Pixar y apenas y se coloca dentro de promedio de la oferta general en cine de entretenimiento, pero aún así es muy llamativa, entrega momentos entrañables, conmovedores y bastante simpáticos.
Una fantasía musical revitalizada con chocolate. El actor irradia frescura en cada escena al interpretar al famoso personaje; la película ofrece un mensaje hermoso y conmovedor. Se trata de un relato bello e ingenioso que incluye una moraleja.
Afortunadamente no viene acompañada del consabido interés romántico, y funciona a la perfección como vehículo para consolidar el necesario empoderamiento femenino dentro de la oferta animada.
A pesar de que es un producto ligero que no busca ser más que un simple entretenimiento, presenta planteamientos atractivos y bien desarrollados en torno a la legendaria saga, convirtiéndola en algo más que una mera curiosidad divertida.
Resulta un pasaje simpático y entretenido, además de que se agradece la puesta al día de ese tipo conceptos que apuestan por el humor ligero y una que otra moraleja.
Se dice que una buena película infantil siempre será apreciada también por los adultos; estudios como Pixar, Disney, Aardman y Laika han dado numerosos ejemplos de esto. Sin embargo, esta película no logra cumplir con ese estándar, aunque a pesar de sus inconsistencias, logra ser bastante entretenida.
Es ligera y divertida en su desarrollo, así como bella y sugestiva en su acabado, pero sobre todo transita lejos de falsas pretensiones o regodeos intelectuales.
Una nueva y maravillosa película que explora las oportunidades de la animación, destacando las características del estilo japonés, que siempre logra sorprender tanto a niños como a adultos.
No sólo es una de las mejores opciones para los niños en la cartelera, sino para el público en general. Se trata de una aventura en donde se conjugan con encanto, fondo y forma para detonar tanto los sentimientos como la imaginación.
Este delirante festín es adictivo para quienes no son demasiado exigentes y disfrutan de los excesos, llenando la pantalla de humor negro y sangre en cantidades exageradas.
Una poco convencionales tragicomedia, cínica e inteligente, donde el también responsable de “Florida Project” (2017), sabe sacar provecho de la naturalidad que aporta la conjunción de actores de formación, con actores no profesionales.
Resulta más que interesante, poco convencional, y desconcertante en sus pasajes más intensos, que es cuando logra penetrar profundo en la mente del espectador.
Es referencia obligada dentro del panorama actual para los fans del terror, una pieza que sabe darle la vuelta a los convencionalismos y queda muy cerca de ser una obra maestra.
Sobresale porque no va más allá del promedio, porque sólo entretiene, se cuenta con oficio, tiene un discurso social claro y, además, proyecta humanidad. Es un platillo fílmico discreto, que evita a toda costa ser rebuscado, sofisticado u ostentoso.