Es oficial, hemos perdido a los Wachowsky, que parecieran empeñados en hacernos olvidar los niveles que alcanzaron con 'Matrix'. 'El Destino de Jupiter', recomendable solo para corazones tan cursis, como poco exigentes.
Es una versión de las 'Tortugas Ninja Mutantes Adolescentes', sumamente pop, más cercana a lo que han sido las series animadas. Con el humor ligero como principal ingrediente.
El guión, aunque presenta cierta inconsistencia, permite al director desplegar su especialidad en el desarrollo de secuencias trepidantes, explosivas y cargadas de tensión, incorporando algunos toques de humor y evitando regodeos innecesarios.
Cumple con todas las reglas que suele dictar una secuela de Hollywood, mucho más de todo lo que le funcionó antes. De esta forma es la historia la que resulta un tanto sacrificada.
El guión abarca temas bastante convencionales, pero logra integrarlos adecuadamente en el contexto de una película veraniega que no busca grandes pretensiones.
Más allá del valor del discurso, que ya está implícito en su fuente original, lo que sorprende es la profunda sensibilidad de su producción, que respalda con creces los impresionantes alardes visuales que lo envuelven.
La propuesta visual es nuevamente cautivadora y se mantiene fiel a la fuente original. Esta vez, la historia presenta una estructura más sólida. No obstante, el resultado final es un producto que carece de entretenimiento.
Aunque se atreve poco en su producción y se queda corta respecto a películas similares como Bombshell (2019), es lo suficientemente sólida para transmitir la fuerza de las implicaciones del tema y convertirse en una obra que requiere revisión.
Es un drama social en el marco de una pieza de género con planteamientos profundos. Acertadamente evita ser explícita, pero resulta lo suficientemente incómoda como para no restar valor a los hechos reales.
Cuenta con todos los méritos para no solamente ser reconocida por tratarse de un proyecto impulsado por mujeres, como hasta ahora se ha destacado en los medios en general, y menos cuando el que así sea ya no debería sorprender a nadie, esa tendría que ser la normalidad.
Su extensión llega a volverse un inconveniente para mantener la atención del espectador, pero por otro lado alude a una clara corrección en su manufactura, y el testimonio es de tan abrumadora y lamentable vigencia, que le alcanza para ponerse por encima del promedio.
Es más que un alarmista acercamiento a un hecho real: se trata de una inteligente y elaborada exposición de la infamia consensuada con interpretaciones poderosas y completamente digerible.
Un ejercicio fílmico sobrio que funciona a medias, acertado al plantear un universo con reminiscencias al cine negro de arrabal, para exponer lo grotesco de la masculinidad abusiva pero es fallida en el desarrollo y la ejecución básica de la trama.