Una comedia sofisticada y envolvente, plagada de conversaciones cargadas de juegos de palabras ingeniosos y metáforas malintencionadas súmante divertidas.
De incongruencias ya mejor ni hablamos, son evidentes, algo que se podría entender como parte del absurdo al que pretendían llegar, por desgracia no funciona como tal y termina entregando una película con algunos momentos entretenidos.
Una propuesta sofisticada, inteligente e incisiva, pero que a pesar de eso nunca se olvida de cumplir como entretenimiento, convirtiéndose en un disimulado, pero irresistible reto.
Un efectivo ejercicio de tono y estilo; hilarante y sin pretensiones; aderezado con las acostumbradas referencias y cameos del resto del universo Marvel.
Un producto que aunque no resulta aburrido —del todo—, sólo el público más condescendiente, abrumando por el más cándido espíritu navideño, será capaz de disfrutar.
Es una efectiva combinación de ingenio y violencia. Debe ser considerada como una de las adaptaciones de Marvel, que mejor han aprovechado la fuente original.
Una premisa ideal para mostrar los divertidos e ingeniosos excesos que caracterizan al responsable de 'Sin City'. Sin embargo, estos elementos se van diluyendo a medida que avanza la película, terminando en una parodia simplista.
Un producto tan atractivo y refrescante tanto para los que ya conocen los cómics y la película, como para aquellos no iniciados que se acerquen por primera vez a la franquicia.
'Alien: Romulus' es uno de los mejores momentos de la saga en los últimos años, equilibrando la acción con dosis precisas de gore, ofreciendo una aventura intensa y sumamente entretenida.
Alex Garland se queda a un par de pasos de ser un verdadero portento. Aún así es una de sus mejores películas y de las más estimulantes experiencias cinematográficas que encontraremos en el año.
En 'Un lugar en silencio: Día uno' entienden y asumen con plena conciencia de que lo más importante es generar las atmósferas y mantener el ritmo para hacer efectivos los sobresaltos.
Uno de esos pocos ejemplos de cómo una película rutinaria y que deambula en el límite del desastre, se sostiene apenas, gracias a la combinación de un mínimo de oficio, mucha nostalgia, [y] el cariño que se le tiene a los viejos personajes.
Es cierto, esta vez se trata de un Mad Max menos misterioso y carismático, pero suficientemente salvaje y complejo, para sustentar sus andanzas, en este futuro distópico.
El relato avanza a un buen ritmo y, a pesar de su enfoque convencional, logra mantener al espectador cautivado a través de planteamientos sobre la redención y un discurso subyacente que no busca complacer. Es una interesante y sugestiva reflexión sobre la culpa.
Una épica clásica acorde a nuestros tiempos, tornándose mucho más compleja, turbia y retorcida que sus predecesoras, pero además manteniendo entre el ritmo requerido por el sopor del delirio, el perfil de entretenimiento para el gran público.