Se valora la inclusión de frases emblemáticas y la continuidad de los personajes. Sin embargo, la historia presenta muchas lagunas y el desarrollo parece ser descuidado.
Aquello que hace de 'No soy tu negro' una propuesta fílmica indispensable e irresistible es que ofrece una de las miradas más profundas y autocríticas del movimiento social en cuestión.
La estructura del relato se mantiene clara y, en el momento preciso, la narrativa frena suavemente para ofrecer una historia de amor desencantado repleta de imágenes que evocan fuertes emociones.
Es cierto que la sátira no llega a los altos estándares que pretende, sin embargo, más allá de alargar un par de números musicales por el simple placer de mostrarlos, hay poco que se le pueda criticar a la película.
'Bacurau' es una sórdida extravagancia que entre lo mundano y lo ritual, bordea en lo insólito, para hacer una irónica declaración de tintes antropológicos acerca de la dignidad de la sublevación.
Una adaptación que respeta la esencia de estos personajes de televisión, ofrece una renovada estética visual y cuenta con elementos que complacen a los seguidores, al mismo tiempo que atraen a nuevas generaciones de jóvenes espectadores.
El planteamiento de lo que se considera un experimento social es sencillo, reflejando en su desarrollo una crítica clara. El director Nick Bilton parece querer resaltar lo artificial que puede ser el entorno en el que se adentra.
Se trata de una obra cinematográfica que combina inteligencia y entretenimiento, logrando momentos de auténtica brillantez que resultan muy placenteros.
A pesar de que este Padre Pío merecía más matices, no disminuye la fuerza de la declaración esencial en el núcleo de una película inspirada en hechos reales, cuya mordacidad está a la par de su elegante acabado.
La trama es sencilla y predecible, careciendo de profundidad crítica. Además, no aprovecha el potencial de algunos personajes secundarios y evita cualquier enfoque arriesgado en su ejecución.
Lo que pretende ser una nueva versión del clásico del 53 termina en una trama de lugares comunes que buscan solo la espectacularidad y caen en momentos ridículos.
Es una película que, aunque al principio puede resultar complicada de entender, al brindarle una oportunidad se transforma en una experiencia emotiva que invita a la reflexión.
El filme muestra que para el guionista y director Gary Ross, la originalidad no es una prioridad. Resulta entretenido, siempre y cuando el espectador haya descansado adecuadamente antes de verlo.
Un drama criminal de grandes alcances estilísticos, intrigante y devastador, que sirve de vehículo a modo para ver otro enfoque de las ya conocidas posibilidades interpretativas de Nicole Kidman.
Una idea básica que carece de originalidad, utilizada únicamente para dar paso a una historia predecible. Los personajes son clichés que intentan resultar cómicos, pero no logran cumplir con ese objetivo.
El diseño caricaturesco en CGI sirve como la base perfecta para ofrecer una entretenida reflexión sobre el exceso de tecnología en nuestra vida actual, al mismo tiempo que juega con arquetipos y altera los roles de género.