En su punto más álgido entrega imágenes de inquietante belleza que se alimentan del espíritu de los viejos pulps y a la melancólica fantasía de Ray Bradbury.
La obra ofrece una mirada clara y cautivadora sobre la dura conexión entre la fama y la niñez, destacando los riesgos asociados al camino que recorren los menores en el mundo de la televisión y el cine.
El transitar es implosivo, la cámara evita los artificios y apuesta por la sutileza vestida de parsimonia, para encontrar la evocación en sugestivas postales que proyectan la mirada de su protagonista.
No es una obra que aporte en términos cinematográficos, pero ofrece un retrato tan placentero como valioso sobre esos Héroes del Silencio que lograron hacerse escuchar hasta tocar el cielo.
Catherine Gund, de Australia, y Daresha Kyi, de EE. UU., crean un retrato que, a pesar de idealizar en ocasiones y perder algo de conexión con el público, explora en profundidad más allá de los temas evidentes.
Se balancea, pero nunca se derrumba y se convierte en un cautivador retrato de Irán, que por si fuera poco también resultará muy interesante para los melómanos.
Ofrece una experiencia sonora inigualable y es innegable el valor que 'The Doors: Live at the Bowl ’68' tiene como uno de los pocos testimonios que capturaron en directo el caótico y abrumador carisma de Morrison.
Lamentablemente, la película no es tan cautivadora. Aunque los momentos de tensión son sólidos y enriquecen la trama, eventualmente se adentra en clichés del drama, optando por una fórmula predecible y brindando un desenlace que roza lo sentimental.
Es lo mejor de la temporada. Es el manejo emocional lo que marca el ritmo y sostiene toda la estructura, y a lo que obedece por completo la propuesta visual. Un drama indispensable.
Un drama inteligente y siempre entretenido, que toma uno de los que desafortunadamente son lugares comunes del amor, para irle quitando capas, hasta dejarlo en carne viva ante el espectador.
La desromantización del amor en 'Vidas Pasadas' se convierte en una herramienta eficaz para desafiar los clichés de Hollywood, lo que permite un enfoque más auténtico hacia la verdadera naturaleza de los sentimientos.
La frialdad en la disposición de cada elemento de esta reconstrucción sobre las sobrevivientes del asedio de Leningrado refleja la maestría en el uso del lenguaje cinematográfico.
El desarrollo se debilita en ciertos momentos debido a la excesiva extensión de algunas escenas por falta de un argumento sólido. Sin embargo, esto se equilibra con la potencia de los diálogos y la intensa carga emocional que los respalda, manteniendo una tensión que, aunque se alarga, nunca se quiebra.
A pesar de caer en los clichés emotivos de su estructura, 'La ballena' brilla gracias a las actuaciones de su elenco, quienes interpretan personajes que se distancian de la condescendencia habitual.
Sin ser una maravilla, 'El Ángel en el reloj' es una película de animación que se presenta como una obra competente. Ofrece un contenido inteligente y emotivo, siendo entretenida para los más pequeños y provocando la reflexión en los adultos.