Se agradece el respeto hacia el clásico, pero se trata de una película que sólo dejará satisfechos a los amantes de los musicales y al público menos exigente.
Es cierto que 'El Niño y la Garza' solo vuelve a entregar aquello a lo que ya nos tiene acostumbrados Hayao Miyazaki, pero eso le es más que suficiente para alcanzar niveles de virtuosismo.
'Godzilla Minus One' es la mejor película que se ha realizado hasta ahora sobre el único e inigualable Rey de los Monstruos, cuya versión asiática llega para levantarse con todo su poderío y orgullo frente a las producciones norteamericanas.
El filme no es un completo desastre y no destroza la leyenda, pero resulta innecesario para la franquicia y falla en ofrecer un entretenimiento efectivo.
Destaca lo inquietante de las atmósferas, lo sofisticado del montaje y la forma en que el director José Buil enfatiza el fenómeno mediático (...) resulta además un interesante retrato del peso y función de la nota roja.
La cinta explora los sentimientos y preocupaciones del entonces primer ministro británico, brindando una perspectiva más "humana" del genio detrás de los discursos que contribuyeron a la caída del fascismo alemán.
La primera parte de la película es un delicioso banquete entre lo extraordinario y lo cotidiano; sin embargo, el clímax y el final no acaban de cuajar en una cinta con la que se esperaba que el director regresara a su mejor nivel.
Una pieza mezcla de documental y ficción, que con un cuidadoso ejercicio visual logra dotar de drama a un discurso sobre cuestiones políticas y culturales encontradas.
Lástima que, en el afán de evidenciar el artificio de ficción dentro de la ficción como una herramienta para generar el estado de vacío existencial, (...) lleve el relato a una implosión casi permanente que irremediablemente bordea la somnolencia.
La trama avanza por un camino donde los conflictos surgen de manera abrupta, dejando al espectador poco tiempo para asimilar lo que ocurre. Se dan por sentadas demasiadas cosas, lo que da la sensación de que el espectador ha llegado tarde a la historia.
La película pierde credibilidad al retratar el deterioro físico del personaje y sus excesos. Además, no logra escapar al estilo característico de Luhrmann, quien, una vez más, ofrece un constante bombardeo visual a lo largo de la trama.
Su presentación es sólida y tiene todo el potencial para abrir el camino a enfoques más diversos y hasta interesantes, para este tipo de entretenimiento.
La América profunda es aquí el escenario para hablar sin reparos de la violencia como un legado maldito que carcome a distintos niveles, (...) dentro de un relato que transcurre intenso y febril.