El desarrollo es ágil, el objetivo es claro y la estructura se sostiene, haciendo que en términos generales la propuesta funcione. Sin embargo, su falta de capacidad para generar un verdadero miedo la sitúa por debajo de la aclamada 'El Conjuro'.
Sabe conjugar forma y fondo, para entregar una película inteligente y crítica, que no renuncia nunca al entretenimiento y reclama una inquietante complicidad que en términos generales sabe recompensar.
Es cierto que al final cae en un regodeo que empuja hacia una grandilocuencia forzada, pero esta vez eso no desmerece lo que se presenta como la obra de un director en plena lucidez, actuando con alevosía y ventaja.
A la hora de narrar aquella legendaria final de Wimbledon, encuentra los tintes épicos necesarios, resultando interesante y entretenida, incluso para quienes no sean fans del llamado deporte blanco o no cuenten con los antecedentes del hecho.
Un vehículo de entretenimiento que cumple su función. Aunque es poco exigente y se adhiere a los parámetros de las biografías más convencionales, no logra alcanzar lo que podría haber sido de acuerdo a sus propias aspiraciones.
Vale la pena por el mero hecho de disfrutar la meticulosa labor de restauración, que otorga una vitalidad renovada a las imágenes, deslumbrantes desde los primeros minutos.
Una propuesta fílmica entretenida, ilustrativa y muy emotiva, tan valiosa como testimonio de la cultura pop, como digna de la figura a la que alude de forma indirecta.
Estamos ante una película que cuenta con momentos casi geniales. Puede resultar divertida, aunque peca de tener una trama excesiva y le falta la convicción necesaria para mantener la acción constante, lo que hace que se pierdan oportunidades.
Es una producción bien enfocada, que pone todos sus recursos al servicio del testimonio. Se trata de un triste e ineludible recordatorio de que llevamos mucho tiempo fallándole a los seres más vulnerables de nuestra sociedad.
Funciona debido a la candidez propia de la naturaleza del concepto ochentero, gracias al espíritu de optimismo detrás de una aventura que resulta divertida y espectacular, y tiene como prioridad entretener e inspirar.
Destaca por supuesto el ingenio visual con el que acostumbra a ir resolviendo el trayecto, entrega atmósferas con tintes evocadores para pasajes agridulces, intensos y divertidos.
En cuanto logra superar la indefinición de sus primeras secuencias, 'Las niñas bien' se convierte en un inteligente retrato satírico de un episodio de patetismo social de nuestro país.
Se trata de una aventura de fórmula, divertida y espectacular cuando debe serlo, que incluso encuentra alguno que otro momento conmovedor, y hace pensar que Transformers aún puede dar pie a decorosos productos de entretenimiento en el cine.
Logran mantener la atención gracias a las revelaciones que arrojan entre llamativos conceptos científicos, en una truculenta trama de viajes en el tiempo que estira al máximo la tensión.
Una película un tanto artificiosa y muy efectista. Sin embargo, 'Atómica' no engaña a nadie, su búsqueda no es la del discurso, sino la de ofrecer un estilizado y entretenido ejercicio fílmico, y en ese sentido cumple.