A pesar de las actuaciones de los actores principales, la película resulta demasiado monótona y difícil de seguir, lo que impide que el público se sienta atraído por la historia.
Nos convence sólo por la emoción del viaje y los increíbles paisajes que veremos en la serie, además de lo divertido que resulta ver cómo McGregor y Boorman renuevan su amistad.
La película inicia con fuerza al presentar la historia de una adolescente que, arrastrada a una familia tradicional que le resulta desagradable, se enfrenta a decisiones complicadas debido a la lealtad familiar.
Es una sitcom familiar, así que no se puede esperar una obra maestra. Sin embargo, abunda en clichés, lo que hace que nostalgiemos por sitcoms de este tipo que sean más frescas y contemporáneas.
A pesar de su enfoque disperso, ofrece una cantidad considerable de material visual impresionante que complace a los aficionados a las docuseries de naturaleza.
La impresionante fotografía es un gran aliciente para disfrutar de la película, pero la narrativa y interpretación de Paul Rudd la complementan de manera excepcional.
A pesar de no ser el capítulo más gracioso de Los Simpson, presenta una trama interesante que se centra en un personaje que generalmente no se explora en profundidad.