Una mezcla de terror amable con una pizca de cinismo, y aunque no diría esto en la mayor parte de los ejemplos, Sutherland está perfectamente interpretado.
Twohy aprovecha la increíble tecnología que tiene a su alcance de manera excepcional. Su habilidad para mantenernos en tensión no se basa en efectos visuales ni sonoros deslumbrantes, sino en un suspense magistralmente construido que nos cautiva desde el principio.
Es ciertamente entretenida, informativa, llena de suspense y, dependiendo del punto de vista de cada uno, una afirmación o una prueba más de que el mundo está desquiciado.
La película está repleta de clichés, lo cual no es del todo erróneo. No obstante, es importante reconocer que numerosas comedias destacadas de la época de la Gran Depresión, así como las que vinieron después, emplean recursos narrativos similares.
Un coctél ligeramente amargo de mal comportamiento, observaciones irónicas y comentarios sobre lo difícil que puede ser la vida moderna, sobre todo para personales que sienten merecer algo mejor.
Quinn, con su encantadora y detestable personalidad, brilla en su actuación, al igual que Hinds, quien ha elevado con su talento cada proyecto en el que ha estado involucrado.