Un poco más torpe de lo necesario para conseguir que te rías con sus chistes, no es lo suficientemente entretenida como para captar la atención de los espectadores que van más allá de los seguidores de Kitano.
La inventiva y los efectos visuales son el punto destacable de la trama, y nos sumergen en un universo tan cautivador como los episodios más memorables de Potter.
Spike Lee presenta una interpretación más directa en comparación con la adaptación de Park Chan-wook del conocido manga, aunque se asegura de no escatimar en escenas sangrientas y elementos oscuros.
Las bromas recientes no son suficientes para enmascarar las carencias. A pesar de que hay elementos que destacan, los seguidores del personaje estarán interesados en esta entrega.
El enfoque observacional añade un toque especial a la película, especialmente en lo que respecta a la dinámica familiar; sin embargo, puede decepcionar a aquellos que busquen adquirir nuevos conocimientos.
Le da un toque desenfadado a la parábola sobre el impacto que tiene el capitalismo en la industria del arte; su fatalismo hace de esta historia un relato simpático y agradable.
Los destellos de química entre Jovovich y Jaa son lo único que logra atraer la atención del espectador en esta película carente de creatividad, aunque esto no implica que los seguidores del director no encuentren algo de valor en ella.
Una película de género muy peculiar que encandilará a aquellos que estén familiarizados con las películas de sus dos productores: Aaron Moorhead and Justin Ben.