Espectacular e impresionante, aunque no demasiado sutil '1898' ofrece pocas novedades, pero sigue siendo lo más cercano que el cine español ha llegado a la mayoría de edad al acercarse al cine épico.
Un viaje emocional intenso, casi perfectamente afinado, sobre el miedo de la represión política y, más extensamente, sobre la vulnerabilidad humana, la desesperación y la resistencia.
Entre todo este caos controlado, el desarrollo de los personajes se siente inevitablemente incompleto. Al final, la alegría y la desesperación emergen de la pantalla en igual medida.
Una dramedia histórica simpática pero poco memorable. 'La reina de España' es el tipo de proyecto que los equipos de marketing suelen describir como 'clásico', cuando en realidad es simplemente algo que ha quedado obsoleto.
Seguramente no será recordada con mucho entusiasmo, salvo por los más fervientes admiradores de Almodóvar. Su introspección egocéntrica indica que al director, al igual que a su protagonista, le resulta difícil encontrar algo nuevo que comunicar.
Esta elegante historia sobre los destinos divergentes de una pandilla de radicales de la derecha en la Chile anterior al golpe de estado de los 70 es tan humana como política en sus inquietudes.
No vuela tan alto como se esperaba, pero 'Koblic' es más eficiente que espectacular. Se trata de un drama bien construido, con interpretaciones sólidas y una trama intrigante, que incorpora toques de thriller y elementos del western.
Este thriller, magníficamente realizado y con una rica textura, es una de las películas españolas más potentes del año. (...) cine negro que ofrece tensión a diferentes niveles.
Muchos sustos, poca psicología. 'Veronica' carece de sutileza y profundidad. Gran parte del valor de la película radica en lo creíble que resulta, gracias al excelente trabajo de contextualización.
Desarrollándose como un 'Ocean's Eleven' hispano, 'El hombre de las mil caras' es, ciertamente, un paseo apasionante y espectacular por una cuerda floja que parece constantemente a punto de romperse.
Impulsada por un guion de platino, una producción magnífica y una espléndida interpretación -de cuello para arriba- de Bardem, es un triunfo dramático.