Aunque no alcanza la gravedad de la posterior adaptación de 'Lord Jim', esta versión de 1958 de la obra de Dostoievski realizada por Richard Brooks tiene un enfoque bastante grotesco.
Está exquisitamente grabada con luz natural. Es una obra narrativa muy lograda, desarrollándose hasta llegar a uno de los duelos más llenos de suspense jamás escenificados.
Es uno de los thrillers de terror más efectivos e interesantes de George Romero. No es tan profundo como la trilogía de 'Living Dead', pero es inusualmente apasionante y provocativo.
La narrativa es directa y avanza a un buen ritmo. No obstante, resulta ofensiva la visión negativa que presenta sobre la muerte y la manera en que manipula ciertos conceptos interesantes.
Boorman logra un enfoque visual impresionante al explorar diversas posibilidades alegóricas, respaldado por el trabajo del director de fotografía Conrad Hall y los guionistas Alexander Jacobs y Eric Bercovici.
Las secuencias de fantasía son encantadoras y el uso del color psicodélico es llamativo, pero la falta de una estructura sólida afecta a la experiencia general.
Esta película es más tradicional y menos arriesgada que los trabajos previos de Rivette, funcionando como un compendio de sus ideas y temas más destacados, sirviendo como una excelente puerta de entrada a su destacado trabajo.
Uno de los mejores thrillers de De Palma. La magistral banda sonora de Herrmann, junto con los movimientos circulares de cámara que utiliza De Palma, logra sumergirte completamente en la trama.
La película impacta en lo más profundo de tu ser, dejando una impronta que no se puede ignorar. Su intensidad es tal que hace que otras obras 'realistas' parezcan meras distracciones.
Sam Raimi busca emular el estilo de Sergio Leone. A pesar de que la película tiene momentos entretenidos, no logra ser del todo convincente, tal vez porque es difícil transformar a Sharon Stone en el icónico Charles Bronson.
Una de sus películas más impactantes y bien logradas, el uso implacable de la cámara en ángulo elevado genera un efecto notable. Es un filme que no se puede dejar de ver.
El crítico Robin Wood afirmó que esta impresionante adaptación rusa de 1964 de la tragedia de Shakespeare es la única que posee el mismo nivel de grandeza en formato cinematográfico que la obra original en teatro, y es sencillo entender su perspectiva.