La sinceridad y la autenticidad aparente de esta propuesta me interesaron, incluso me conmovieron, aunque no creo que haya aprendido nada que no supiera.
Winkler glamuriza, poetiza y simplifica el material hasta un punto insultante, pero pese a sus peores esfuerzos, hay fragmentos interesantes de la historia original que se cuelan por las rendijas.
Elaborada con la destreza y la habilidad típicas del director. La ambigüedad pseudomística que parece habitual en Spielberg asfixia gran parte de la particularidad de la fuente original.
Interminable western épico, que pasó de 199 a 161 minutos. Se dice que John Ford colaboró en la dirección, pero la película presenta un extenso lapso antes del decisivo ataque final.
Una película sobre un músico de rock adicto, interpretado por Michael Pitt de manera narcisista, que no hace nada en particular durante la mayor parte de sus 97 minutos de metraje, no es lo que considero una buena opción para disfrutar o una propuesta seria.
Aunque la dirección de Brian Gilbert es adecuada, la única razón para verla es la actuación maravillosamente detallada, dulce y carismática de Stephen Fry.
El sentido de la nobleza guerrera que tiene Milius, junto con su habilidad para crear papeles atractivos para los actores, contribuyen significativamente a la película.
A pesar de sus 201 minutos, la película se siente superficial. Sin embargo, si no tienes ganas de leer el libro, esta adaptación puede ser una opción para ti.