El remake de John Woo presenta a Omar Sy y aporta sorprendentes giros a la trama, aunque le falta la esencia poética que caracterizaba a la película original.
Independientemente de tu posición política, ya sea de izquierda o de derecha, todos experimentarán una sensación de impotencia. Ríos retrata con gran cariño el deterioro del pueblo, mostrando un talento especial para capturar la belleza natural.
Presenta una comparativa fascinante entre el pasado y el presente, señalando cómo los conflictos actuales están enraizados en luchas históricas. Sin embargo, sufre una cierta repetitividad debido a la continua mezcla de elementos nuevos y antiguos.
La película presenta momentos visuales impactantes junto a la típica banda sonora de Gatlif, aunque no profundiza en los acontecimientos, dejando sin explorar el movimiento Indignado en su totalidad.
En una época en que Estados Unidos enfrenta grandes crisis, este nuevo documental de Wiseman ofrece una sensación de consuelo y, por momentos, resulta realmente inspirador.
El retrato que Osit presenta de Hadid parece tener un sesgo positivo. Sin embargo, el título 'Mayor' refleja más bien lo que implica ser alcalde en una ciudad en crisis, en lugar de centrarse únicamente en la figura del propio alcalde.
Estilizada y superficial. No hay mucho más que las imágenes atractivas y los protagonistas carismáticos. El mayor logro de Chemla es generar una atmósfera envolvente.
Sin duda, es demasiado sermoneadora y nunca llega a ser creíble, pero bajo todo su encasillamiento, hay un deseo de mostrar cómo una situación de refugiados puede acabar beneficiando a ambas partes.
Un thriller atractivo, aunque algo predecible, ambientado en un entorno inusual. 'Boys From Heaven' es una obra más del talentoso guionista y director Tarik Saleh.
Un drama criminal de bajo presupuesto que, en varios momentos, se acerca a lo ridículo, aunque se presenta con mejor calidad que las típicas producciones de cine para televisión.
Una película que desafía los límites morales y las convenciones narrativas. Breillat nos lleva a los límites de lo que es aceptable, preguntándonos si deberíamos tener límites en absoluto.
Más grande, más maliciosa, más sangrienta y más entretenida. En gran parte recompensa debido a sus diálogos ágiles, sus gags vulgares y la camaradería irónica del reparto.