Una película farragosa. Salvando estos escollos, vuelve a ser un megaespectáculo deslumbrante. Las escenas de acción, puntuales y bien ejecutadas, poseen, cómo no, el nervio del mejor Jackson.
Otra obra señera de la animación, en la que las escenas memorables se pisan los talones; francamente brillante el diseño de personajes. Es un divertimento inteligente y altamente elaborado, apto para públicos de todas las edades.
La película presenta excelentes y impresionantes secuencias de acción, pero estos momentos son solo episodios aislados. No logran integrarse en el relato general, el cual resulta confuso, fragmentado y repleto de explicaciones innecesarias.
Inagotable, bellísimo, deslumbrante canto de amor al cine, una obra extraordinaria capaz de generar en el más común de los mortales un inesperado síndrome de Stendhal.
Contiene cine de aventuras en estado puro, comedia loca ritmada a la velocidad del rayo, gags de modélica construcción y una depuradísima elaboración técnica.
Un ligero pinchazo. Brillantemente realizada, con una narrativa frenética y un diseño imaginativo, es también una obra accesible para los titanes de Pixar. Las sorpresas son previsibles y carecen de impacto.
Comete el mismo pecado que sus predecesoras: su excesiva duración. Sin embargo, al igual que la primera, ofrece un humor bien logrado y un guion tan excéntrico que logra resultar encantadora.