Da vueltas como una noria y se aborda constantemente el tema de la fe. Su interés radica en las interpretaciones, así como en el tratamiento psicológico que se hace de la fotografía, los colores tenues y el uso efectivo del escenario.
Es una obra francamente apreciable: se sitúa lo más lejos posible del temible panfleto telefilmesco y cuenta con dos portentosas composiciones de Clàudia Pons y Aina Clotet
No teman: la cinta de Ilundain es uno de esos raros ejemplos de películas educativas que se presentan de manera efectiva. Verdaguer da forma al personaje de manera admirable. Lo demás se siente como una acumulación de clichés.
La premisa argumental de esta película es verdaderamente estimulante. Sin embargo, a medida que avanza, la historia se va desdibujando y la película se pierde en ese torrente de misterios numéricos.
Hay menos toques imaginativos, menos invención y bastante más sentimentalismo, pero la diversión está asegurada y nadie en su sano juicio la despreciaría.
La belleza y pureza de sus imágenes, la línea clara y el latido romántico que bombea durante todo el metraje constatan la presencia de un narrador excepcional.
Es un retrato bienintencionado, de espíritu realista, de un adolescente conflictivo e inclinado a la delincuencia, con tendencia a enfatizar los clichés.
Otra muestra de la permanente vitalidad del cine argentino, esta película, aunque modesta en su apariencia, aborda la problemática de la preadolescencia y logra captar la realidad de forma natural y transparente.
Excelente película, refractaria al sentimentalismo pero muy humana. Un retrato social crudo y veraz interpretado por jóvenes actores que destilan naturalidad.
Es un retrato de mujer tan riguroso como absorbente, sin maquillajes sentimentales ni lecturas en segundo grado. Se siente como un melodrama áspero de Maurice Pialat, pero a la vez está filtrado por el refinamiento y la ternura de François Truffaut.
Los escenarios están descritos con mano maestra, el tono funde admirablemente dureza y ternura, y los personajes son retratados con una serena humanidad, además de estar prodigiosamente interpretados.