La dirección muestra un gran talento a través de su cuidada puesta en escena, encuadres refinados y una narrativa precisa, lo que convierte a 'El llanto' en una obra creativa y efectiva dentro del género.
La propuesta de Pilar Palomero enfatiza el amor y la bondad como elementos esenciales de la historia, manteniendo una coherencia y una calidad visual y formal de primer nivel.
El tejido visual y sonoro, con un Alberto Iglesias inspirado, refleja el estilo característico de Almodóvar, refinado hasta lo esencial, sin adornos innecesarios. Se trata de una obra íntima con matices que recuerdan a Bergman.
Sorprende por su originalidad, pues, siendo una clásica sinfonía de horror, propone un discurso inesperado sobre la religión, la fe o la ausencia de fe. Grant nos regala un meritorio cambio de registro.
Funciona de maravilla por su preciso sentido del ritmo, la elegancia de su puesta en escena y el irresistible encanto que emana, gracias al carisma de un elenco excepcional.
La puesta en escena es elegantísima, con bellos encuadres y un espléndido tratamiento del espacio y los detalles. Además, el uso del scope es formidable y evoca el estilo de Nicholas Ray.
Película fina y elegante. Lindon destaca como un extraordinario Casanova. Además, la impresionante Stacy Martin añade sensualidad y carnalidad a la trama. Un punto atractivo es la representación de una clase privilegiada y aristocrática.
La actuación de Emma Stone es excepcional, fusionando de forma brillante la comedia excéntrica, una narrativa fantástica y temas de empoderamiento femenino. En términos visuales, la película desborda un estilo barroco impresionante.
Aunque tiene sus fallos, como un guión poco sólido y un ritmo algo lento, la película no es del todo negativa; ofrece un entretenimiento honorable y vale la pena verla.
Arranca como una atrevida combinación de epopeya de ciencia-ficción y "Las sandalias del pescador". Posteriormente, se convierte en un episodio de “24” con alzacuellos. Quien no disfrute de 'Ángeles y demonios' es porque no desea hacerlo.
Moretti expresa una ironía auténtica. En 'Habemus Papam', al igual que en las mejores comedias italianas, las historias secundarias son tan relevantes como el argumento principal.
Falcone revive el espíritu de la 'commedia all’italiana' con esta entretenida crítica de una típica familia burguesa, liderada por un excepcional Marco Giallini.
La dirección de Kahn es imparcial y destaca especialmente al explorar la complejidad del protagonista. Sin embargo, la historia se vuelve más predecible cuando se introducen otros personajes.
Es una obra sofisticada y visualmente impresionante, que evoca la grandeza de una superproducción épica. Sin embargo, su extensión y su falta de fuerza dramática juegan en su contra.
Un cine libre, sin prejuicios ni coartadas. Un reparto extenso y en estado de gracia, acompañado de un ritmo infalible, logra perfeccionar esta obra sin baches ni tiempos muertos.