Es rematadamente brutal. Pero es una brutalidad que viene matizada por el estilo, muy elaborado y personal. Nash se muestra malicioso y juguetón saboteando las expectativas del público.
El tema ya es bastante trillado y Sandquist no logra aportarle nada nuevo, lo que convierte a 'Horror Park' en un slasher carente de originalidad y tensión, destinado únicamente a los seguidores más acérrimos del género.
Película de terror inspirada en los relatos de fantasmas japoneses. Aunque utiliza elementos comunes de sustos y pesadillas, logra crear una atmósfera efectiva y cuenta con un atractivo protagonismo a cargo de dos gemelas interpretadas por Natalie Dormer.
El prometido festín de caviar se convierte en un simple bocadillo de chorizo grasiento. Hay una evidente mediocridad y un enanismo artístico en la propuesta. El resultado es un conjunto arrítmico y extenso, con escenas de acción mal filmadas y peor editadas.
Un despliegue visual impresionante con composiciones complejas y ángulos inusuales que evocan el estilo de Sam Raimi, añadiendo un toque de sabor a este thriller que se aferra a su premisa original.
Comedia refrescante que destaca por su humor sarcástico en los diálogos, con Brian Cox ofreciendo una actuación excepcionalmente dulce y casi marlonbrandesca, disfrutando de su papel con auténtica satisfacción.
La primera hora resulta notable gracias a la calma con la que se presentan los eventos. Sin embargo, después de eso, la película pierde su rumbo, exagerando lo melodramático y estirando al extremo la credibilidad de la trama.
Es un ejercicio de estilo sin elementos destacados, pero todo está bien estructurado. Edgerton, en su papel de guionista, presenta una ópera prima que promete, y con un poco más de ambición en sus temas, podríamos esperar sorpresas en el futuro.
Son 74 minutos llenos de intensidad, donde el suspense aumenta en ambientes agobiantes y se desarrolla una situación inquietante. Una trama que logra captar tu atención desde el principio.
El terror se desarrolla de manera pausada, permitiendo que la rutina diaria fluya con normalidad. Plaza, junto a Carlos Vermut en la escritura, presta atención a cada pequeño detalle.
A pesar de su cuidada producción, la inquietante atmósfera pesadillesca y las destacadas actuaciones de Noriega y Etura, la obra en su totalidad se siente poco clara y desigual.
El primer tramo es intrigante y plantea grandes expectativas, pero luego se convierte en un laberinto opresivo, culminando en un final que resulta confuso y sin lógica aparente.
El trabajo es entretenido y agradable, aunque sería maravilloso contar con la maestría de Woody Allen de 'Match Point', un sofisticado thriller entre la élite.