Más allá del despropósito temático existe, como en sus precedentes, una brillante concepción visual, frenéticas escenas de acción y dinamismo continuo. La presencia de Tina Turner entra también en el saldo positivo.
Predecible en lo dramático y poco impactante en los incidentes, la interpretación de Diego destaca por su intensidad. Su interpretación de un personaje malhumorado logra captar la atención, haciendo que su actuación sea el punto más atractivo de la obra.
Una fatigosa e inverosímil mixtura de comedia romántica y thriller de engaños y estafas a gran escala en la que naufragan los directores y la pareja protagonista, de química dudosa.
Es extremadamente deficiente en conceptos, no por falta de guionistas. La ejecución resulta impersonal, la narrativa se siente torpe y abusa de la sentimentalidad de manera exagerada.
Lejos de alcanzar la brillantez de 'District 9' y un escalón por debajo de 'Elysium', las actuaciones de Hugh Jackman y Sigourney Weaver son más bien decepcionantes.
Un filme que recuerda a 'Minority Report' pero accesible para todos. Es un espectáculo familiar que, aunque tiene un tono infantil y naïf, mantiene un ritmo emocionante a lo largo de su trama.
Esta serie B, realizada por New World, carece de la agudeza y creatividad que solía caracterizar a Roger Corman. Solo se enfoca en ofrecer sustos y recursos visuales comunes, sin traer nada fresco ni innovador al género.
Dramáticamente inverosímil y de desarrollo tedioso, el filme falla en todos los aspectos, incluyendo las interpretaciones. En resumen, es una película inservible.
En 'Skyfall' se exploran más temas que en cualquier otra película de Bond. El humor regresa con fuerza, los cócteles están perfectamente preparados y la emotiva escena final devuelve a la saga a sus raíces con Connery.
Es la más gozosamente bondiana de todas, combinando de manera admirable un alto grado de suspense y un humor paródico. Es una grandísima fiesta para los amantes de Hunt.
El humor y la camaradería presente en la película son innegables. Se combina tanto el buen cine como elementos de entretenimiento ligero, pero lo verdaderamente notable es el espíritu vibrante y festivo que se siente a lo largo de toda la obra.
Acción desconectada. Esta segunda entrega de la trilogía literaria resulta larga, pesada y sin sentido. Aunque cuenta con un diseño lujoso, le falta una dirección clara.
Indescriptiblemente pésima secuela. A diferencia de otras franquicias donde la distancia irónica ayuda, aquí todo intenta ser serio, lo que la convierte en una experiencia muy decepcionante.
El humor se apodera de las escenas más memorables. El espectáculo se mantiene constante, fiel al estilo de Emmerich, aunque falta originalidad que perdure en la memoria.