A pesar de su cuidada producción, la inquietante atmósfera pesadillesca y las destacadas actuaciones de Noriega y Etura, la obra en su totalidad se siente poco clara y desigual.
El primer tramo es intrigante y plantea grandes expectativas, pero luego se convierte en un laberinto opresivo, culminando en un final que resulta confuso y sin lógica aparente.
El trabajo es entretenido y agradable, aunque sería maravilloso contar con la maestría de Woody Allen de 'Match Point', un sofisticado thriller entre la élite.
Después de un inicio prometedor, el guion toma un giro inesperado y transita del terror psicológico a uno protagonizado por un psicópata. A lo largo de la trama, aparecen numerosas medusas metafóricas.
Haneke presenta una lección de humanismo con una notable simplicidad. La película se caracteriza por su serenidad, un ritmo perfectamente medido y una calidez que se percibe en cada imagen. Los dos actores veteranos aportan una conexión y una emoción que recorren 'Amor' de principio a fin.
La presencia de Erice se siente durante casi tres horas. Su ausencia en el filme se hace evidente, pero ahora regresa, enfocándose en el pasado con una mirada clara y esencialista.
Zviaguintsev logra extraer emotividad de una historia aparentemente mínima aunque extrapolable aún en su vertiente política: el conflicto familiar como espejo de la depauperada moral rusa.
Nadie diría que es un trabajo universitario, dada la brillantez visual y narrativa de este modesto, delicado y sensible retrato, que captura el aire de un barrio popular casi con la maestría del Guerín de 'En construcción'. Muy recomendable.
Desde los primeros minutos, Donaldson y su equipo logran captar la atención del público. La narrativa se desarrolla con agilidad y confianza, aunque al final parece perder un poco de impulso.
Un drama rural intenso y apasionado, presentado de manera clara y sin adornos a través de un cine directo y funcional. Es una obra destacada del cine español.
Un sencillo melodrama que explora el sentimiento de desarraigo a través de personajes bien definidos. Aunque el inicio es grato y honesto, su conclusión se torna poética, algo que no le favorece.
Es un trabajo simple y efectivo, con un estilo clásico y sin florituras, que se centra en lo esencial. Schwarzenegger ofrece una actuación dramática notable.
Retrato árido, crudo y desesperado. Guzzoni elige un tono y una narrativa muy contemporáneos, que en ocasiones evoca el estilo de los hermanos Dardenne y en otras recuerda a Jaime Rosales.
Kosinski intenta ofrecer una narrativa profunda, pero acaba siendo confusa y carente de emoción. Aunque no es una película totalmente despreciable, su ambición desmedida le ha pasado factura.
Una apasionante crónica del primer éxodo de actores y escritores españoles reclamados por el cine americano cuando éste pasó al sonoro y aún no se había inventado el doblaje.
Es una experiencia que trasciende el séptimo arte, un musical vibrante y apasionante que invita a moverse, a sentir una conexión espiritual y a expandir la perspectiva. Un verdadero llamado a la felicidad y a la solidaridad.