La película ofrece momentos de gran intensidad y un clímax final cargado de suspense, aunque el director utiliza con frecuencia tomas exteriores que interrumpen la atmósfera construida.
Su premisa resulta limitada y se siente algo superficial. Sin embargo, hay que admitir que tiene instantes realmente entretenidos; Segel y Díaz muestran una química cautivadora, y Rob Lowe brilla como un sorprendente y excelente robaescenas.
Hay pasión y un melodrama intenso, con personajes que son creíbles y emocionantes, todos ellos magníficamente interpretados. Todo se desarrolla con gran fuerza y solidez cinematográfica, acercándose a la obra maestra.
No es un trabajo desdeñable, pero tiene un problema: la ausencia de imágenes memorables. O de belleza. Como entretenimiento epidérmico, el filme tiene su razón de ser, si bien no perdurará en la memoria.
En 'Hasta el fin del mundo', los elementos temáticos, los personajes y los paisajes reflejan auténticamente los códigos del wéstern, los cuales son suavemente enriquecidos por un toque poético que aporta Mortensen. La realización es magistral.
La película destaca por su cautivador diseño de producción, su dirección estilizada y un emocionante desenlace lleno de dramatismo, que seguramente deleitará a los aficionados del género.
Es rematadamente brutal. Pero es una brutalidad que viene matizada por el estilo, muy elaborado y personal. Nash se muestra malicioso y juguetón saboteando las expectativas del público.
El tema ya es bastante trillado y Sandquist no logra aportarle nada nuevo, lo que convierte a 'Horror Park' en un slasher carente de originalidad y tensión, destinado únicamente a los seguidores más acérrimos del género.
El primer tramo es realmente impresionante. Sin embargo, la segunda parte del guión se vuelve confusa y repetitiva. Aunque cumple con altos estándares formales, su estructura dramática deja mucho que desear.
Película de terror inspirada en los relatos de fantasmas japoneses. Aunque utiliza elementos comunes de sustos y pesadillas, logra crear una atmósfera efectiva y cuenta con un atractivo protagonismo a cargo de dos gemelas interpretadas por Natalie Dormer.
El prometido festín de caviar se convierte en un simple bocadillo de chorizo grasiento. Hay una evidente mediocridad y un enanismo artístico en la propuesta. El resultado es un conjunto arrítmico y extenso, con escenas de acción mal filmadas y peor editadas.
Un despliegue visual impresionante con composiciones complejas y ángulos inusuales que evocan el estilo de Sam Raimi, añadiendo un toque de sabor a este thriller que se aferra a su premisa original.
Comedia refrescante que destaca por su humor sarcástico en los diálogos, con Brian Cox ofreciendo una actuación excepcionalmente dulce y casi marlonbrandesca, disfrutando de su papel con auténtica satisfacción.