Una comedia romántica sin exageraciones sentimentales, que se siente modesta y cálida. En cuanto a las actuaciones, ambos actores están en su mejor momento.
Un guion ejemplar y una puesta en escena modélica. Es una comedia sin tiempos muertos ni momentos que se puedan calificar de menos que geniales. Se puede describir como suave, picante y extremadamente divertida.
A pesar de ser predecible, la película logra funcionar de manera sorprendente. Posee el ritmo, los diálogos y las réplicas típicas de una comedia de calidad, y su otro gran atractivo radica en un elenco que resulta muy creíble.
La excesiva teoría obstaculiza el crecimiento natural de la historia, sin embargo, Quim Gutiérrez y Marta Etura aportan frescura y autenticidad, logrando que la película mantenga su interés en ciertos momentos.
Bajo su manto de ligereza y su tono de comedia romántica light, esta curiosa película se atreve a pegarle un buen mordisco a la sociedad francesa. El guión abunda en toques de ingenio.
Traza una radiografía, algo telenovelesca pero indolora, tónica, de una familia burguesa. Chirrían muchas cosas, pero contiene una perla para el recuerdo.
Una obra de pequeño formato con una textura visual anticuada que, a pesar de ello, resulta encantadora. Aunque la historia es un poco débil, las actuaciones de Bening y Harris logran compensar esta falta.
Película honesta y realista, que presenta un interés social y humano innegable. Aunque carece de una creatividad destacada, su potencia radica en la perspectiva de la protagonista.
Riklis muestra su destreza al retratar la vida cotidiana y los matices que la rodean, aunque en algunas ocasiones enfatiza en exceso ciertos aspectos. La actuación de Tawfeek Barhom es sobresaliente.
Desde la primera escena de suspense, se nota que Ritchie domina su arte. Su habilidad para contar una historia de forma fluida y efectiva es realmente destacable.
La imaginería de 'Micmacs' muestra un virtuosismo impresionante. Sin embargo, la obra sufre de un exceso de barroquismo formal que resulta agotador antes de la mitad de la película, evidenciando una falta de equilibrio en su ejecución.
La intriga carece de fuerza y la dirección es muy deficiente. El ritmo de la narración resulta pesado y las interpretaciones son bastante discretas. Max Irons, en el papel principal, destaca como uno de los actores más insípidos de la actualidad.
Relato que rompe esquemas y previsiones, y sorprende cada cinco minutos con situaciones cambiantes, algunas absurdas, otras brutales, siempre desgarradoras.
Thriller de escasa sustancia, presenta un producto ultraviolento donde mafiosos, sicarios y venganzas se entrelazan. La historia está plagada de clichés y se desarrolla en los lugares más sórdidos de Miami.