La primera hora resulta notable gracias a la calma con la que se presentan los eventos. Sin embargo, después de eso, la película pierde su rumbo, exagerando lo melodramático y estirando al extremo la credibilidad de la trama.
Un debut sólido. La tensión se sostiene de manera impresionante durante la primera mitad, pero decae hacia el final. Es una obra de entretenimiento digna y bien elaborada.
Es un ejercicio de estilo sin elementos destacados, pero todo está bien estructurado. Edgerton, en su papel de guionista, presenta una ópera prima que promete, y con un poco más de ambición en sus temas, podríamos esperar sorpresas en el futuro.
Son 74 minutos llenos de intensidad, donde el suspense aumenta en ambientes agobiantes y se desarrolla una situación inquietante. Una trama que logra captar tu atención desde el principio.
[Vermut] aborda anhelos de manera sutil, evitando recursos exagerados. El verdadero monstruo permanece oculto, y Vermut logra revelarlo al capturar únicamente la superficie. Este enfoque destaca su único lenguaje cinematográfico.
El terror se desarrolla de manera pausada, permitiendo que la rutina diaria fluya con normalidad. Plaza, junto a Carlos Vermut en la escritura, presta atención a cada pequeño detalle.
A pesar de su cuidada producción, la inquietante atmósfera pesadillesca y las destacadas actuaciones de Noriega y Etura, la obra en su totalidad se siente poco clara y desigual.
El primer tramo es intrigante y plantea grandes expectativas, pero luego se convierte en un laberinto opresivo, culminando en un final que resulta confuso y sin lógica aparente.
El trabajo es entretenido y agradable, aunque sería maravilloso contar con la maestría de Woody Allen de 'Match Point', un sofisticado thriller entre la élite.
Después de un inicio prometedor, el guion toma un giro inesperado y transita del terror psicológico a uno protagonizado por un psicópata. A lo largo de la trama, aparecen numerosas medusas metafóricas.
Haneke presenta una lección de humanismo con una notable simplicidad. La película se caracteriza por su serenidad, un ritmo perfectamente medido y una calidez que se percibe en cada imagen. Los dos actores veteranos aportan una conexión y una emoción que recorren 'Amor' de principio a fin.
La presencia de Erice se siente durante casi tres horas. Su ausencia en el filme se hace evidente, pero ahora regresa, enfocándose en el pasado con una mirada clara y esencialista.
Zviaguintsev logra extraer emotividad de una historia aparentemente mínima aunque extrapolable aún en su vertiente política: el conflicto familiar como espejo de la depauperada moral rusa.