El secreto de su genio podría emparentarse con el de la mejor cocina de vanguardia: el arte de conciliar la novedad con la tradición. Apoteósico climax final.
El deslumbrante arranque de 'Hereditary', opera prima de Ari Aster, parece obsesivamente diseñado para que el espectador no confunda este trabajo con una película de terror al uso.
El director parece haber ignorado la evidente mirada clasista que se filtra a través de las fisuras de su relato. Aunque presenta un trabajo poco convencional y con cierta complejidad, también peca de una afectación indie que resulta inconsistente.
Eficaz ejercicio de síntesis, este sueño de libertad que pasa de aventura iniciática casi a lo Stephen King a western sequísimo por las carreteras secundarias de la pesadilla no pierde el tiempo en psicologismos, va al grano.
La directora Rebecca Miller ha encontrado en la actriz a la cómplice ideal para violentar los códigos tradicionales de la comedia romántica a partir de una mirada satírica (...) seductor divertimento culterano
Película enfática que oculta, bajo un sentido del espectáculo y un juego de manipulación emocional muy del gusto académico, una loa algo escalofriante con un risible gusto por el subrayado escabroso.
Cahill sigue demostrando personalidad y capacidad de contar, pero aquí plantea una débil película de tesis, que se cree más inteligente de lo que realmente es
Ver a este trío en acción es un verdadero placer; sin embargo, 'St. Vincent' también resulta ser un considerable fastidio. ¿Puede un elenco en estado de gracia rescatar una película atrapada en una fórmula que se ha repetido mil veces?
Shakman es consciente de que la originalidad no juega a su favor en esta historia, por lo que opta por confiar plenamente en el carisma y la energía del reparto.
Revela en Slattery a un director capaz de habilitar un generoso terreno de juego para sus actores, pero sus maneras expresivas amenazan con rebajarlo todo a excéntrica comedia negra.
Al Pacino recibe un papel que le permite brillar. El actor demuestra tener plena conciencia de que solo con habitar en esta película, sin necesidad de exagerar, logra ofrecer una interpretación memorable.
La película corre el riesgo de depender demasiado de una única idea, que aunque brillante, lleva a un resultado final que se asemeja más a un golpe de ingenio afortunado que a una afirmación definitiva del genio.
Una brillante comedia indie que formula un lúcido discurso sobre las segundas oportunidades y la melancolía vital del treintañero con déficit de recursos sociales.
Desborda energía, maestría cómica, estilo y mal café ideológico. (...) los diálogos que mantiene el personaje de Pitt con Jenkins y Gandolfini tocan el Cielo. Quizá la película no sea nuevo cine negro, sino la comedia más sofisticada de la temporada.
Por su juego con el tiempo y la erosión del sentimiento, 'Blue Valentine', con un Gosling y una Michelle Williams portentosos, podría ser pariente de 'Dos en la carretera' (1967), de Stanley Donen, y de '5 x 2' (2004), de François Ozon.