Es complicado no encontrar aspectos positivos en 'Los becarios'. Los detalles, los diálogos ingeniosos, las caracterizaciones de los personajes secundarios y la química efectiva, aunque no deslumbrante, entre los protagonistas, son lo mejor de la película.
Pedestre, rutinaria, desganada, tosca y fea. El problema es que tanto Loach como Laverty diluyen la verdad testimonial de su discurso en un relato dominado por lo maniqueo.
Logra una delicada fusión entre la silenciosa elocuencia de su protagonista, Zoe Heran, y el lenguaje sensorial empleado por Sciamma, capaz de transmitir todos los desvelos de ese cuerpo.
Las cartas están sobre la mesa y nadie debería irritarse demasiado por el déficit de originalidad. El carisma de Dwayne Johnson es el único asidero en una propuesta demasiado rutinaria.
El enérgico primitivismo de 'Kárate a muerte en Torremolinos' da paso a un enfoque más controlado y exigente. Aquí, cada momento cuenta y la mayoría de los gags impactan de manera efectiva.
La película evoca el ingenio de Kevin Smith, aunque este se pierde en una trama que avanza sin sorpresa. Todo se vuelve predecible y, lamentablemente, carece de la diversión esperada.
La película destaca el valioso patrimonio del folclore local como una fuente abundante y poco explorada de inspiración para el cine de terror. Urkijo logra crear una atmósfera poderosa, aunque su estilo no resulta tan impactante.
Modestas ambiciones. Newell parece haber elegido un enfoque más tradicional en comparación con Alfonso Cuarón, sin embargo, su resultado carece de la singularidad necesaria, lo que lo convierte en una experiencia más fácil de olvidar.
'I am your father' destaca por la misma cualidad que criticó a Prowse: su elocuencia y claridad. Tiene la habilidad de narrar los acontecimientos de manera efectiva. Sin embargo, el documental peca al otorgar un protagonismo innecesario a uno de sus coautores.
Un epílogo sugiere que este podría ser el inicio de una saga en línea con el inusual tríptico superheroico de Shyamalan. Sin embargo, lo más destacado es la firmeza con la que Yarovesky desarrolla su premisa.
Es una crónica reveladora, una película que debería ser vista en todas las escuelas de actuación, ya que presenta un proceso que no brinda soluciones definitivas ni recetas de experto, sino valiosas lecciones de sabiduría.
Es un chiste. Cuando la trama llega a su anunciada escenificación de un atentado: de golpe, el espectador se ve instalado en los territorios de 'Mortadelo y Filemón'.
No se trata de una obra maestra ni puede compararse a 'Sympathy for Mr. Vengeance' u 'Old Boy', pero definitivamente es un trabajo distintivo del autor. Presenta una clara abstracción, sin buscar el realismo, enfocándose en la habilidad de sus formalidades estilísticas.
Una obra destacada que impacta profundamente en la esencia de nuestro tiempo. Al igual que toda gran comedia, presenta un sabor dulce pero con un matiz amargo.