Este documental es una obra que todo espectador debería experimentar. Tenerlo disponible en la cartelera es un verdadero privilegio, dada su singular y extraordinaria naturaleza.
Despliega, en su primer tramo, una palpable capacidad para mantener la atención del espectador. Más adelante, no tardan en aparecer los trucos de trilero que sobrecargan innecesariamente el relato hasta llevarlo a extremos ridículos.
Una obra destacada que impacta profundamente en la esencia de nuestro tiempo. Al igual que toda gran comedia, presenta un sabor dulce pero con un matiz amargo.
Logra una delicada fusión entre la silenciosa elocuencia de su protagonista, Zoe Heran, y el lenguaje sensorial empleado por Sciamma, capaz de transmitir todos los desvelos de ese cuerpo.
Una propuesta única. La trama de un inesperado sacrificio de un padre, bajo la dirección de Mañas, se transforma en una narrativa que va más allá de su impactante premisa.
Poderosa y enigmática, a veces agresiva. Su estilo visual denota un verdadero virtuoso. Incluso aquellos que no aprecien esta película, nunca podrán olvidarla.
Este filme presenta conexiones familiares con 'Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas' y 'Le quattro volte', pero no logra establecer una identidad tan única y contundente.
La conexión entre la representación y la vida presente en Douglas Sirk, John Cassavetes, Ingmar Bergman y Pedro Almodóvar se refleja aquí de manera efectiva.
La falta de madurez en la presentación del discurso, junto con el uso exagerado de recursos sensacionalistas, afecta profundamente la calidad del producto final.
'Trinta lumes' es una película que explora umbrales y rincones marcados por la huella de un misterio o una desaparición. Se trata de un debut delicado que se presenta como una obra poética dentro del género del terror.
El metraje es tan impresionante como los paisajes naturales que inspiraron su visión. Las imágenes que perduran tienen una sensorialidad que evoca la poderosa experiencia de una velada bajo las estrellas en una noche tormentosa.
Un viaje visceral hacia la sordidez, donde Oberli dirige 'La granja' con una cámara inquieta y casi hipnótica, explorando una moralidad difusa y dejando atrás cualquier asidero o certeza.
'El somni' presenta numerosas imágenes impactantes, y la obra de Farnarier no solo destaca por su claro mensaje elegíaco, sino que también logra capturar la poderosa, vitalista y profundamente humana personalidad de Joan Pipa.
Tras ver la película, queda una sensación constante de déjà vu, como si estuviera reiterando algo que parece haber sido creado intencionadamente para no marcar ninguna diferencia.
Tuneo para consumidores masculinos onda geek del neorromance teen acuñado por Stephenie Meyer: un 'Crepúsculo' para quienes llegaron tarde a 'Expediente X'. El clímax final tiene, por lo menos, nervio y energía.
Rasquin escoge una dirección marcante, utilizando un montaje musical perturbador y recurriendo de manera frecuente a momentos melodramáticos que a veces rozan lo excesivo.
Diálogos excepcionales que ofrecen valiosas lecciones sobre el análisis del cine, destacando la importancia de que las palabras dejen espacio para la imaginación del espectador.